La economía está cumpliendo el primer semestre, con un impacto recesivo muy fuerte, aumento del desempleo y una fuerte pérdida del poder adquisitivo de los salarios, sobre todo de los jubilados. El Gobierno hizo un fuerte ajuste y ahora el Fondo Monetario Internacional (FMI) está pidiendo mejorar la calidad del ajuste para facilitar la tolerancia social.
El objetivo sería que comience el crecimiento, pero esto implicará cambios importantes en las políticas. Hasta hora, según reconocen los analistas, el proceso se basó en un ancla fiscal, es decir, no emisión monetaria con lo cual hubo una gran restricción de pesos, mientras se licuaron las jubilaciones hasta niveles peligrosos de subsistencia, se frenaron las obras públicas, decisión que no es sostenible mucho tiempo porque el país necesita terminar sus inversiones y hacen falta nuevas. Los salarios del sector público también cayeron, sobre todo los más bajos, porque los de los funcionarios quedaron con garantías de actualización.
Cuando el FMI dice que hay que mejorar la calidad del ajuste plantea que hay que salir del modelo del ancla fiscal y pasar al de la inversión y creación de empleo, para lo cual le pide al Gobierno que apure la Ley Bases y los impuestos a las Ganancias y a los Bienes Personales, pero también le pide que devalúe o que libre el cepo. Ya en su informe de esta semana, el organismo reveló que Argentina irá hacia una competencia de monedas y pide una ley que le de autonomía al Banco Central y, a su vez, le prohíba nuevas emisiones para financiar al Tesoro.
El Gobierno necesita, en principio, la aprobación de la Ley Bases y la aprobación del paquete fiscal. Esto puede proveer recurso al estado y a la economía. Esto es porque se incluye el banqueo de capitales, que permite exteriorizar activos que se pueden volcar alas inversiones. El RIGI, que resulta atractivo para inversiones de gran fuste, como las destinadas a hidrocarburos y a minería (litio y cobre), y el blanqueo laboral, para regularizar la situación de millones de trabajadores informales que podría incorporarse al circuito registrado.
Cómo sostener el superávit
El Gobierno pasó una primera etapa con superávit primario y financiero merced a los aportes que hicieron la merma en las erogaciones de jubilaciones, en términos reales, al sinceramiento de algunos precios, con quitas de subsidios, y a la parálisis casi total de las erogaciones en obras públicas. Pero esto ya no alcanza. En principio, la aplicación de la nueva fórmula de ajuste jubilatorio está generando una lenta recuperación de estas, aunque siguen en niveles pésimos.
Por otra parte, el gobierno está negociando con varias provincias continuar algunas obras paralizadas, transferirles otras o compartir gastos en otros casos, lo que implicaría que crecerán un poco las erogaciones de capital. Otro rubro que contribuyó fue la caída las transferencias discrecionales a las provincias. Ahora han caído las transferencias automáticas, pero por una caída de la recaudación.
Frente a este panorama, y una economía que no termina de reaccionar, aparecen alterativas, que el mismo FMI aprueba. Una, es mayores impuestos a los combustibles, que tendría impacto inflacionario. Otro tema es terminar con los sistemas de exenciones impositivas para muchos sectores. Ya se terminó el del tabaco, pero todos apuntan a la mayor presa: el régimen de Tierra del Fuego, aunque el gobierno no quiere avanzar y sería porque los empresarios más comprometidos han sido aportantes de campaña de Javier Milei. Un tema importante sería avanzar en privatizaciones y, mientras tanto, bajar los niveles de transferencias para financiar sus déficits.
El método natural sería que comience a crecer la economía, pero ya muchos dudan acerca de las posibilidades de una reactivación cercana. A pesar de que el FMI estima que en el segundo semestre habrá crecimiento, y que en 2025 la economía crecerá un 5% de punta a punta, subsisten dudas acerca de las formas de ese crecimiento. Es que no hay decisiones que tiendan a impulsar el consumo y las exportaciones se mantienen limitadas por el atraso cambiario y la elevada carga impositiva que sigue gravando a todas las actividades.
El Gobierno debe tomar decisiones urgentes para conseguir una reactivación de la economía, no solo por la recaudación, sino porque es imperioso que cambien las expectativas y se comience a ver una recuperación de la inversión, del empleo y del consumo.
El futuro de la inflación y el cepo
La tasa de inflación de mayo fue 4,2%, marcando una reducción importante respecto de los meses anteriores y mostrando una tendencia muy buena. No obstante, en junio no se repetiría dado que el Gobierno recomenzó con los ajustes de tarifas de servicios públicos. Ese proceso será paulatino, por lo que las tasas serán un poco más altas. Los especialistas calculan que esos aumentos impactarían en1 % en el índice de junio y que la inflación se estacionaría en un nivel de 5 a 5,5%, si no aparecen medidas que permitan una mejora de la productividad y de la competencia.
El Gobierno apuesta a que la tasa llegue a 3% a fin de año, de manera de proyectar para el año próximo una tasa anual no mayor al 45%. S bien el basamento está en que no se emite para financiar al Tesoro están entrampado con el tema del cepo porque tiene que comprar los dólares de la liquidación de las exportaciones, pero luego esas divisas se usan para pagar deudas y los pesos quedan circulando sin respaldo. También se sigue emitiendo para pagar el déficit de las empresas públicas. Por estas razones la baja del gasto es tan difícil. Al trabar el Congreso el grueso de las privatizaciones, los legisladores están asegurando una tasa alta de inflación.
Con respeto al cepo, siguen los interrogantes. El FMI quiere se saque lo más rápido posible, Milei dice que a finde año y todo está atado, también, al Impuesto PAIS, que vence el 31 de diciembre. Hasta ahora, este impuesto a servido para financiar a estado, mucho más ahora que los exportadores no están liquidando divisas como se esperaba, lo que significa que no ingresan retenciones.
Caputo dice que para salir del cepo necesita unos US$15.000 millones, pero están repitiendo un argumento que daban cuando soñaban dolarizar la economía. Hoy que cambió el discurso y se haba de una competencia de monedas, se podría salir del cepo y, aunque el dólar sufriera una suba, deberían dejarlo interviniendo lo menos posible, hasta que el mercado encuentre su nivel. A pesar de que el FMI prefiere una flotación administrada, lo mejor sería que el BCRA no intervenga. Si no hay más emisión de pesos, no habrá combustible para que el dólar suba mucho.
Rodolfo Cavagnaro


En el segundo tramo del gobierno faltan decisiones para reactivar la economía, atraer capitales y crear empleos.
