Lunes, 28 Septiembre 2020 13:57

Peso argentino: entre su valor discursivo y su valor real - Por Damián Di Pace

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El país logra arrebatar la riqueza producida mediante la inflación, restringe la reserva de valor eficiente incorporando 65% de impuesto al ahorro en la divisa extranjera y sube los impuestos abiertamente

La pérdida de poder adquisitivo de una moneda puede encontrar refugios discursivos muy peligrosos por parte de la política. Los que han estudiado historia económica recordaran que el partido nazi surgió en Alemania como opción para llegar al poder por la hiperinflación generada luego del tratado de Versalles, que se firmó al término de la primera Guerra Mundial. La emisión monetaria fue impresionante. Los precios aumentaron 3.000.000% por mes (tres millones de inflación por mes).

Desde el origen del dinero, una moneda mantiene su poder y cumple con sus funciones si la autoridad que la emite es fuerte y tiene consistencia en su política monetaria y fiscal. El denario romano tuvo fuerza durante cientos de años porque el emperador tenía credibilidad. Cuando el sistema monetario tenía como patrón al oro, los Bancos Centrales imprimían billetes en relación a la cantidad de metal que poseían. Cuando EEUU salió del patrón oro y el dólar dejó de ser avalado de esa manera durante el gobierno de Nixon, la inflación en comenzó a elevarse. Solo logró controlarla cuando la autoridad monetaria, muchos años después, logró una consistencia monetaria y fiscal para recuperar el crédito sobre la moneda que emite la Reserva Federal de ese país.

En Argentina queremos exigir que los ciudadanos ahorren en la moneda que emite el Banco Central de la República Argentina. En 2010 con $10 se compraban dos paquetes de yerba de 500 gramos. Si alguien los ahorró desde entonces y hoy toma esos mismos pesos para comprar esos mismos paquetes observará en la góndola que desde entonces el precio de tomar mate subió 1.938 por ciento. Si quiere comprar una gaseosa, 1.450%. Y una cerveza, 1.637 por ciento. Si esa misma persona se quedó con 2 dólares, en lugar de los $10, hoy comprará dos paquetes de yerba, dos gaseosas y dos Litros de Cerveza. Si se quedó con los $10 –hoy una moneda– le alcanza para algún caramelo. Es decir, con el dólar como medio de ahorro compra lo mismo hoy en nuestro país que en el año 2010 y con el peso argentino no compra nada.

La semana pasada María Eugenia Bielsa, ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat, aseguró en el marco de la entrega de viviendas Procrear, junto a Alberto Fernández, en San Antonio de Areco, que “no hay razón para negociar las viviendas en dólares”. Y agregó: “debemos empezar a pensar el metro cuadrado en pesos y no en dólares” y “la obra pública está pesificada y el 100% de los materiales son locales. No hay ninguna explicación para que estén en dólares”.

Argentina está en problemas porque la política intenta maquillar la realidad. No se puede seguir insistiendo en la palabra como herramienta de convencimiento para la confianza en una moneda.

Si alguien vendió un departamento de 1 ambiente en septiembre de 2019 por USD 100.000, eran unos 5.942.000 pesos. Si esa persona, como expresa Bielsa, hubiese vendido su propiedad en pesos y los hubiese conservado como reserva de valor, hoy valdrían un 40% menos. Como la operación se hizo en dólares, hoy tiene $14.500.000 al tipo de cambio libre.

¿Es necesario hacer esta cuenta para explicar que esas ideas no hacen más que generar rechazo y mayor incertidumbre a la ya generada en forma acumulada sobre las intervenciones permanentes en el mercado cambiario sin ningún plan monetario y fiscal consistente sobre el peso argentino? La semana pasada se viralizó un video Tomás Bulat donde explicaba estas 3 funciones del dinero que nuestra moneda no cumple. “El problema que tenemos en la Argentina es que cuando tenemos inflación dejás de usar el peso para reserva de valor. La moneda se va degradando con la inflación. Primero deja de ser reserva de valor, después deja de ser unidad de medida y esto te empieza a pasar que vas a comprar y no sabés si es caro o barato. ¿Me cobra mucho o poco? Y finalmente, cuando tenés hiperinflación, no existe nada, desaparece”, aseguraba el recordado Bulat.

Dos reflexiones al respecto. Primero, qué maravilloso que era Tomás. No hay ni habrá nadie como él para explicar nuestra economía. Cumplía también con tres conocimientos integrados: economía (en todos sus campos), educador (era docente) y periodista (investigaba, estudiaba y se informaba). Segundo, pasaron 8 años de este video y nuestro peso argentino cada vez cumple menos esas tres funciones que tiene que tener una moneda.

¿Qué sucede cuando aumenta la cantidad de dinero y comienza a verse una reacción positiva de la demanda en un mercado donde no hay incentivos para ofrecer mayor cantidad de bienes? La inflación no es más elevada en el actual contexto porque la demanda en muchos bienes y servicios está baja en contexto de la pandemia con caída de la actividad económica y pérdida de ingresos, sumado a la esterilización del dinero excedente por parte del Banco Central a través de Letras. Sin embargo, hay algunos rubros asociados a la tarea hogareña como flores y plantas, decoración, pintura y algunos artículos de ferretería, que están teniendo un gran momento de ventas. Al comienzo de la primavera tenemos una demanda inédita en el rubro de “flores y plantas” con crecimientos del 50 % interanual. Sin embargo, la oferta en este sector no crece en relación al aumento de la demanda. La cuarentena estricta en el rubro dejó fuera de juego a muchos productores y distribuidores que trabajaban en la informalidad absoluta y no tenían permiso de circulación. La oferta se restringió y la demanda tuvo un crecimiento récord. A su vez, los jugadores del sector tampoco realizaron mayores inversiones en este contexto.

Las flores tuvieron aumentos hasta 300% interanual. Las plantas, hasta 90 por ciento. Algunos artículos de decoración del hogar superan el 100% y productos de ferretería y pintura más del 80%.

Fuente: Focus Market

Por su parte, cuando se habla de que la emisión monetaria provoca inflación hay que tener en cuenta que menos flores y plantas disponibles para decorar jardines en esta primavera, por mayor cantidad de dinero circulando en el mercado, llevará a sacar mayor cantidad de pesos de sus bolsillos para poder pagarlas. Por otra parte, si la rosa es ecuatoriana o colombiana estará a expensas de la evolución del tipo de cambio oficial mayorista, pero ese tipo de cambio no se devaluó un 200% o 300% como marca el precio de esa flor en vidriera. Lo que sucede es que no tiene competencia local y la importadora también es escasa ante el crecimiento de la demanda. Otra muestra más que no siempre un tipo de cambio oficial mayorista que crece ajustado por inflación, como intenta el Gobierno, llevará a que los precios que tienen 100% incidencia en la importación se muevan en el mismo sentido de la devaluación del peso frente al dólar en el mismo período.

Si un argentino tiene como premisa el “patriotismo económico”, debe tener en cuenta que según la consultora Invecq, los plazos fijos en pesos perdieron contra la inflación en 54 de los últimos 70 años. La pérdida fue de 17,7% anual en promedio. Si no se toma en cuenta la convertibilidad de los ’90, donde no había inflación, los argentinos perdieron en 53 de 60 años.

Argentina logra arrebatar la riqueza producida mediante la inflación, restringe la reserva de valor eficiente incorporando 65% de impuesto al ahorro en la divisa extranjera y sube los impuestos abiertamente.

El escritor estadounidense Ernest Hemingway llego a decir “la primera panacea para una nación mal administrada es la inflación de la moneda; la segunda es la guerra. Ambos traen una prosperidad temporal; ambos traen una ruina permanente”. Argentina paso por la guerra en Malvinas y convive con permanente inflación sin tomar las armas de una política monetaria y fiscal consistente para darle batalla de una vez por todas. Es un terreno cedido, una batalla que no le interesa dar por el lado de la economía. La convierten en una batalla cultural y discursiva de la clase política con el sentido de confundir sobre el verdadero origen y la solución de la maldita inflación.

Damián Di Pace

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