Viernes, 10 Diciembre 2021 11:44

El Gobierno comienza a cumplir mandatos del FMI: ¿podrá evitar una devaluación o una fuerte suba de las tasas? - Por Carlos Arbía

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El manual del FMI impone condicionamientos para llegar a un nuevo acuerdo y su efecto ya comienza a hacerse evidente. Qué puede pasar con el dólar 

Al parecer, por lo observado hasta ahora, el Gobierno busca evitar una devaluación brusca del peso y prefiere acelerar el ritmo de devaluación diaria del tipo de cambio. 

La gran incógnita es qué puede pasar si el incremento de la devaluación resulta menor que la suba de la tasa de interés. En ese aspecto, el economista Fernando Marull explica en su último informe que "es importante mantener el equilibrio entre la suba del valor del dólar y de la tasa de interés". Si el BCRA no aumenta la tasa de interés en pesos, podría ocurrir lo que le pasó a Juan Carlos Fábrega en enero de 2014, que intentó un incremento gradual del tipo de cambio, pero luego no tuvo más remedio que hacer un ajuste más brusco y el valor del dólar pasó de $6,50 a $8.

Luego de ganar las legislativas de 2013, el oficialismo -con Axel Kicillof como ministro de Economía y Juan Carlos Fábrega como presidente del BCRA- comenzó una política de crawling peg para tratar de corregir el atraso cambiario de la economía en modo electoral de los meses previos.

Fueron tres meses con el dólar oficial subiendo, pero con una demanda de dólares en aumento porque se preveía una mayor devaluación del peso. Finalmente, ese momento llegó y desde el 23 de enero el valor del dólar oficial comenzó a subir para finalizar con una devaluación final del peso frente al dólar del 20 por ciento.

Esto impactó en la inflación, que se aceleró unos 10 puntos porcentuales. Pero fue una corrección exitosa en la medida que logró estabilizar la demanda de dólares, frenar la caída de reservas internacionales y lograr un reacomodamiento de los precios relativos, que se acomodaron sin que el salario real se retrasara. Fue un ejemplo de devaluación satisfactoria, más allá de cómo finalizara ese gobierno en el aspecto cambiario, con una brecha similar a la actual.

El límite de la tasa de interés

Lo que quiere poner en evidencia Marull es que la velocidad de ajuste del valor del dólar oficial no puede ir mucho más allá del 2,8% mensual. Por encima de ese valor, superaría la tasa de interés actual.

El economista plantea que otra de las opciones es elevar la tasa de interés, que hoy está en un 38% anual en pesos. Pero desde el equipo económico descartan esa posibilidad, porque podría ir en contra de la fuerte recuperación de la economía que muestra 2021. Además, una suba en la tasa de interés generaría un mayor gasto del Banco Central para pagar los intereses que devengan las Leliq, por las cuales el BCRA pagará unos 10.000 millones de dólares este año.

Por lo observado en los últimos días, al parecer el BCRA habría firmado la partida de defunción de la tablita cambiaria electoral de 1% por mes que no logró bajar la inflación, que se ha estabilizado en un valor de alrededor del 3 por ciento mensual promedio. El dólar en la plaza mayorista cerró este jueves a $101,54 para la venta, elevándose 12 centavos por encima del cierre del martes. La suba es algo más elevada en relación al mecanismo habitual que viene aplicando el BCRA. Para contener la demanda de importadores y otras empresas, no obstante, el Banco Central debió vender u$s90 millones, según estimaciones privadas.

El BCRA admite que el dólar apurará el paso

La semana anterior, en la Conferencia Industrial de la UIA, el presidente del BCRA, Miguel Pesce, cometió una especie de "sincericidio financiero" al anunciar que se aproximaba el momento de acelerar la devaluación del tipo de cambio oficial. El funcionario mencionó que la modificación de la política cambiaria estaba supeditada a la evolución de la inflación. Pero lo primero que debemos decir de la modificación de la política cambiaria es que está relacionada con uno de los pedidos del FMI, que es mejorar la competitividad de dólar oficial. O, dicho de otra manera, acelerar la devaluación del peso en el mercado oficial de cambios.

El dólar mayorista pasó de un ritmo de aumento del 1% por mes a subir a una velocidad mucho mayor, de 2,6% mensual; es decir, más del doble.

El martes el BCRA subió 14 centavos el dólar mayorista y los días previos lo venía haciendo a un ritmo aproximado de 12 centavos. Hasta las elecciones legislativas la suba diaria era de 5 centavos, aproximadamente. Con este nuevo ritmo, ahora el dólar oficial se va acercando de a poco al nivel de la inflación oficial y, al menos, reduce la velocidad del atraso cambiario.

Por otra parte, el tipo de cambio real multilateral que publica el BCRA mostró una apreciación del peso de 18% en el último año. Esto perjudica a los exportadores que reciben menos por los dólares que liquidan al BCRA y también incentiva a adelantar importaciones, que se consiguen a un dólar más barato que en cualquiera de los otros mercados donde se comercializan las divisas. Por otro lado, una mejora del valor del dólar oficial también genera una reducción de la brecha cambiaria, que hoy en algunos casos supera el 100 por ciento.

Una brecha tan elevada es un indicador de desconfianza sobre el valor de la moneda local y, en el caso particular de Argentina, se suma el hecho de que las tasas de devaluación no cubren la inflación esperada y la tasa de interés es menor que la inflación proyectada. Hay distintos trabajos econométricos que circulan entre los bancos y las empresas que indican que el tipo de cambio oficial está hoy atrasado entre 20% y 50 % respecto a las medias históricas o de largo plazo.

Por lo tanto, si se tiene que ir hacia un tipo de cambio de equilibrio bajo esos parámetros, podríamos llegar a la conclusión que el dólar actual está sobrevaluado o, en otros términos, barato. No es ilógico pensar en llevar el valor del dólar a un rango entre $130 y $150, dependiendo del impacto que tenga sobre la inflación dicha devaluación. Por eso, algunos economistas dicen que $200 es un tipo de cambio caro.

Lo que se debe entender es que para solucionar todos los desequilibrios macroeconómicos fiscales, monetarios y cambiarios el ajuste del tipo de cambio que se necesita debe ser lo suficientemente grande para poder compensar todos esos efectos inflacionarios. Esto es una solución de manual que siempre proponen los técnicos del FMI a los países con problemas como la Argentina.

El manual del FMI indica que los atrasos cambiarios no pueden utilizarse para controlar la inflación y también indica que no se deben rifar reservas internacionales para mantener el tipo de cambio oficial. Hay que destacar que el BCRA vendió unos u$s3.000 millones en un año para que no aumente la cotización del dólar en el mercado del llamado Dólar Contado Con Liquidación, pero no lo logro. Esta reciente decisión del BCRA parece estar alineada con uno de los pedidos del FMI que el Gobierno ya empieza a cumplir. La incógnita es adivinar si en el futuro cercano el equipo económico de Alberto Fernández aceptará el resto de los condicionamientos que pone el FMI para poder renegociar el acuerdo que se discute hace más de un año.

Carlos Arbía

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