Lunes, 20 Diciembre 2021 12:01

Prioridades e inversión, una simple explicación - Por Diana Mondino

Escrito por Diana Mondino

Dos simples temas en una sola nota. Al fin y al cabo, ya termina el año y estamos todos apurados, por lo que van breves comentarios sobre temas aburridos pero importantes: falta de prioridades en el Presupuesto y ajuste por Inflación. 

Ustedes y yo tenemos ciertos ingresos y en función de eso decidimos nuestros gastos. Establecemos prioridades y tratamos de ahorrar algo (pocas veces se puede) ya sea por una emergencia o para darnos un gusto. El Gobierno hace al revés: define en qué quiere gastar y luego se fija cuantos ingresos tiene. Si no le alcanza, es decir si tiene déficit, aumenta los impuestos o se endeuda. Atención que "darle a la maquinita" es la forma coloquial para decir que se endeuda con el Banco Central y termina cobrando el impuesto inflacionario. En nuestro caso, hay deuda con acreedores externos y locales, pero el pago de esa deuda prácticamente no figuraba en el presupuesto. O sea, se esperaba déficit antes de pagar intereses ni mucho menos capital. 

El Presupuesto es una autorización de gastos y estimación de ingresos. Dado que la Argentina tiene sistemáticamente déficits, es muy irritante que se agreguen gastos sin establecer prioridades. Aunque no hubiera déficit, ni un fenomenal esfuerzo fiscal por parte de los contribuyentes, lo mismo debería haber una lógica para determinar en qué debe gastar el Estado Nacional. Por ejemplo, el porcentaje dedicado a inversión es minúsculo mientras que otras actividades que solamente son gasto corriente que ni siquiera corresponde que haga el Estado, llevan gran parte del presupuesto a través de subsidios. Hay muchos criterios para establecer prioridades, pero el sentido común indica que deberían incluirse aquellos servicios que nos benefician a todos, ya que los pagamos entre todos.

Muchas funciones debieran estar en manos de las provincias o municipios o ser pagadas por quien recibe el servicio. Es el caso de las empresas públicas. Por definición, si son empresas están dando un producto o servicio que sólo algunos utilizan y que debieran pagar por ello. No hay razón para que sean persistentemente deficitarias: quiere decir que el producto es malo, o muy barato o la empresa muy ineficiente. A veces tenemos la mala suerte que sean los tres problemas a la vez.

Una digresión: hasta tanto se aprueba el presupuesto, la discrecionalidad del Gobierno es muy grande, ya que la recaudación aumentará por la inflación y la reactivación económica, sea ésta fuerte o no. Pero si se aprobaba el presupuesto también habría discrecionalidad porque claramente había inconsistencias.

El otro tema relevante es la necesidad que haya ajuste por inflación en los balances de las empresas. Es importante para todo tipo de inversión. Si alguien hace un plazo fijo, espera recuperar su capital más los intereses. Sin embargo, si hace una inversión en una máquina, con lo que posiblemente espere varios años para recuperar sus fondos, sólo podrá recuperarlos a valor nominal. Con inflación, es lo mismo que decir que pierde gran parte de su capital. Si por falta de ajuste por inflación no puede descontar las amortizaciones por el valor actualizado, sus ganancias parecerán más altas y pagará más impuestos. Por eso es equivalente a pagar impuestos sobre el capital. La falta de inversión en Argentina está claramente vinculada a muchos problemas, pero este tema contable es muy importante también. Nadie está dispuesto a invertir a sabiendas que no recuperará su capital.

Si no hay inversión es muy difícil que crezca el empleo y la actividad económica. Si el Estado no establece prioridades de acuerdo a sus funciones y mantiene un persistente déficit, es imposible que haya crédito y se reduzca la inflación.

Uniendo ambos temas, el déficit y el expolio que significa sobre la inversión la falta de actualización de su valor, no es difícil ver porqué la Argentina no crece. El Estado absorbe gran parte de la capacidad de crédito de la economía para financiar su déficit, no hay incentivos al ahorro por tasas de interés negativas y casi nadie tiene ganancias genuinas. Es cierto que tenemos muchos otros problemas, pero los que acabo de mencionar son simples y conceptuales. No se puede tener un presupuesto sin prioridades ni se puede gravar el capital. De lo contrario, no hay nada que nos guíe hacia algún día, poder crecer.

Diana Mondino

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