Viernes, 08 Julio 2022 09:10

Corridas por todos lados, el bautismo de fuego de Batakis y una crisis política sin fin - Por Leandro Gabin

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Hoy, el mundo político y económico está a la espera de otra “cadena nacional” de Cristina Kirchner en El Calafate 

La corrida cambiaria y económica llegó para quedarse y Silvina Batakis está teniendo un bautismo de fuego al frente del Ministerio de Economía. Sin un plan económico (algo que nadie debería pedirle ya que tomó el cargo entre gallos y medianoche en medio de una crisis de gobernabilidad), el mejor escenario para “La Griega” es que el temporal pase lo antes posible con el menor costo para el nivel de actividad. 

Pero el fogonazo inflacionario que deparó la salida irresponsable de Martín Guzmán y la traumática llegada de Batakis (una economista militante, lejos de los deseos del mercado y los empresarios que pedían un recambio de peso) llevará la inflación de julio a niveles insospechados. El economista y diputado nacional José Luis Espert cree que este mes el aumento de precios podría llegar a 10%.

Las remarcaciones de precios (en torno al 20% y 30% desde el fin de semana pasado), el faltante de productos, y el aviso explícito de los empresarios a Miguel Pesce de que liberen los dólares o habrá aumentos significativos en los alimentos, se transformó en el escenario de la Argentina actual. Los ejecutivos de la Copal, con Daniel Funes de Rioja a la cabeza, le transmitieron a Pesce lo que vendrá: "Si no nos dan los dólares para importar, los precios de los alimentos van a subir 15% de una sola vez".

El Central pisó las importaciones y complicó insumos esenciales para las alimenticias como el papel, cartón, envases, latas y esencias, entre otros productos. El drama para la economía argentina es que los alimentos venían subiendo al ritmo de la inflación (en torno al 5-7%) pero no se habían plegado a la ola de remarcaciones que sufrieron el resto de los bienes desde el fin de semana pasado. El golpe de los alimentos, además de traer la inercia inflacionaria general, será doble y aumentaría drásticamente la pobreza.

"Esta es, salvando las distancias, una economía más parecida a la de los finales de los '80 e inicios de los '90 que la de los últimos 10 o 15 años de Argentina", describió un empresario pyme que paralizó sus ventas hasta ver a qué precio le llegará en la nueva lista. "Los despachos que teníamos acordado lo estamos cumpliendo, pero no tomamos nuevos pedidos".

A la corrida en la economía se suma la corrida financiera, que en realidad empezó en junio con el desmadre de la deuda en pesos y el paso de comedia oficial cuando Enarsa (sin coordinar con Economía ni BCRA) salió a vender $9.000 millones en títulos. La actual, que profundizó lo que venía, se produce en medio de rumores sobre la permanencia de Alberto Fernández en el Gobierno, versión que mutó ayer jueves a la supervivencia de Sergio Massa en el elenco oficial.

El dólar que operan las empresas para dolarizarse tocó los $300. La brecha es eterna (133%) y el tipo de cambio oficial que Batakis dice que es "competitivo" y con el que se "siente cómoda" existe cada vez menos para la economía.

La dinámica del BCRA y su situación en relación a las reservas netas también luce comprometida. Si bien con la imposición de mayores restricciones a importaciones logró acumular dólares, este mes ya pierde US$ 650 millones.  Para el banco CMF, donde se desempeña el ex vice del BCRA Gustavo Cañonero, dicen que esta dinámica se complica aún más si tenemos en cuenta el pago de interés del próximo lunes para los bonos soberanos por un monto de US$ 700 millones.

"También se debe tener en consideración que las liquidaciones del agro a partir de julio descienden. En este contexto, aunque el BCRA ha demostrado su vocación por emitir lo que sea necesario para sostener el mercado de bonos en pesos, el mayor riesgo es que la gran masa de pesos volcada al mercado el último mes encuentre a un BCRA sin mayor capacidad de reacción en el mercado cambiario", advierten.

"El mejor momento ya pasó. Las metas de reservas después del dibujo de junio, ya no se van a cumplir", afirmó Miguel Kiguel durante una charla a clientes de MegaQM. "El Gobierno sigue con su política procrastinadora con el tipo de cambio, que va muy por debajo de la inflación. Y muy por debajo de lo que necesita la Argentina". Kiguel dice que estamos 10 puntos abajo de diciembre pasado. "Tenemos un problema y no sé cómo termina, no me animo...el Gobierno no quiere devaluar", dice.

En otra charla paralela y el mismo día, Emmanuel Alvarez Agis (que rechazó el ofrecimiento de subirse al Titanic del Frente de Todos) dijo que el dólar oficial no está barato. "Esta crisis no se soluciona con una corrección de tipo de cambio", afirmó. "No viene por ahí. Este no es un tipo de cambio apreciado. Lo que está pasando es que la incertidumbre con la trayectoria fiscal generó una crisis de la deuda en pesos. Una devaluación no es una solución y puede agravar los problemas", agregó.

En un webinar de Puente, Agis dijo que “no es estable la dinámica donde estamos” y vaticinó un segundo semestre que va a ser más contractivo en términos de actividad. “Las nuevas restricciones van a incrementar el costo de reposición que es un número desconocido. Vienen momento complicados”, avisó.

Por ahora el temor no se trasladó al sistema financiero, históricamente sensible ante momentos de zozobra económica. Cuentan desde un banco privado de capitales extranjeros que hubo salida de depósitos en dólares tanto el lunes como el martes, y menos el miércoles y el jueves. "Estamos lejos de los máximos de salidas de 2019/2020. La crisis, para los bancos, está recontra manejable. Y la gente hace lo normal, va al colchón o la caja de seguridad, sin dudas", explicó un ejecutivo bancario.

Por el contrario, las colocaciones en pesos, siempre un termómetro para medir si las empresas salen a mansalva a dolarizarse al CCL, están creciendo. "Hubo un flight to quality, salieron de bonos CER y T+1 y se fueron a plazos fijos y money market. Los más conservadores ni siquiera money market. Si van a perder plata, porque la tasa no alcanza, que sea en lo más conservador", remarcó.

Este nivel de desequilibrio puede ser peor en las próximas horas. El mundo político y económico está a la espera de otra “cadena nacional” de Cristina Kirchner en El Calafate, este viernes. La duda es si saldrá a incinerar otra vez al Gobierno o llamará a la unión (o evitará definiciones). Por lo pronto, Batakis respaldó los mismos temas que CFK le criticaba a Guzmán: acuerdo con el FMI y cuentas fiscales más ordenadas.

La vocera presidencial salió a aclarar que tampoco en esta instancia está en estudio el Salario Básico Universal, pedido por Cristina y toda La Cámpora. ¿Realmente llegó Batakis con el aval de Cristina? De lo que diga la vicepresidenta el viernes saldrá la respuesta más contundente. Y la próxima página de esta crisis sin fin. 

Leandro Gabin

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