Miércoles, 05 Octubre 2022 12:14

Medidas con el dólar: no sos vos, soy yo - Por Diana Mondino

Escrito por Diana Mondino

Hay una la compleja relación del gobierno con la y su permanente necesidad de. Imaginemos un diálogo entre el gobierno y la economía, que bien pudiera ser como lo que dicen los adolescentes que no se animan a enfrentar un alejamiento o discusión: "no sos vos, soy yo". Ambas partes saben que es una excusa ante un problema. 

En Argentina hay una complejísima madeja regulatoria en todos los órdenes, pero en el caso del dólar, es realmente sorprendente. Ahora ha surgido el "dólar Tecno", que permite a las empresas exportadoras de software u otras áreas del conocimiento, conservar el 20%. También hay otras medidas, respecto a inversiones o nuevas exportaciones o pagos de salarios. Esto se suma a los beneficios de la ley de conocimiento que ya lleva varios años. Un verdadero galimatías de porcentajes y condiciones. Obviamente las empresas maximizarán estos beneficios y si aumentan las exportaciones quedará claro que al nuevo precio, es negocio exportar. El trabajo no cambiado, sólo el precio. El gobierno está reconociendo que hay un problema con la cotización del colar e implícitamente está diciendo: no sos vos, soy yo. 

Lo mismo ocurrió con la soja y pudiera ser con todos los productos de la economía: nadie quiere vender barato. Si los exportadores no quieren vender a un precio que es la mitad que el de mercado, los importadores tienen la actitud opuesta y buscan importar lo más posible.

En los primeros ocho meses de 2022 Argentina tuvo exportaciones por un total de u$s 59,7 mil millones y pago de importaciones por u$s 57,5 millones. Aunque los últimos meses hubo déficit, aun así en lo que va del año hay un superávit de u$s 2,2 mil millones. Tuvimos récord de exportaciones ayudado por precios y récord de importaciones, a pesar de múltiples restricciones. O justamente por esas restricciones: el que logra el permiso para importar tiene una ventaja instantánea contra quien no logra el permiso para acceder a dólares al precio oficial. Ese precio oficial es notablemente menor -casi la mitad- que el precio al que realmente se pueden comprar dólares. Esto da lugar a discrecionalidad, potencial de corrupción, amiguismo, etc.

Como el precio oficial es tanto menor al de mercado, la única forma de racionarlo es con discrecionalidad. Para toda importación tendremos también una nueva medida llamada TRAZ que sustituye a las SIMIs y que generará un seguimiento y verificación muy intenso. Ojalá fuera cierto que más información impedirá abusos. Hasta ahora nunca ocurrió.

También el público espera que el gobierno reconozca los problemas y diga "no sos vos, soy yo". El Banco Central reveló que, en lo transcurrido del año, los argentinos compraron dólares oficiales por un total de US$2.196 millones, lo cual representa un incremento del 36% respecto del año pasado. Son personas de carne y hueso que buscan estos dólares a mitad de precio hasta tanto el gobierno reconozca que hay un problema.

Por supuesto que las mayores importaciones del sector energético explican gran parte del aumento de importaciones. Siendo que el gobierno es el principal importador, también explican su negativa a aproximar el valor del dólar oficial al del mercado. Con un dólar oficial compra muy barato a exportadores a los que obliga a entregar las divisas. Esto reduce sus necesidades fiscales. Pero es la manta corta, porque tampoco pueden crecer las exportaciones.

Los complejos energéticos, químicos y automotriz son grandes demandantes de divisas. Maquinarias y equipos también es relevante. El gobierno cree fomentar estos sectores con la política de un dólar oficial "barato". Hay así sectores beneficiados y otros castigados. Al revés que en otras partes del mundo, se castiga a exportadores y beneficia a importadores. La prueba que el dólar es un problema son justamente las recientes medidas de favorecer -transitoriamente- a productores de soja, o ahora a los de industria del conocimiento, creando asimetrías muy fuertes. ("Asimetrías" es una forma muy elegante de decir lo que todos suponemos que ocurre).

El Presupuesto 2023 indica un ritmo de devaluación similar a la inflación. Se espera que hacia diciembre próximo el dólar oficial se ubique en 166,50 pesos por dólar y que pase a valer 269,90 hacia fines del año que viene. Caben dos consideraciones: para llegar a ese valor a fines de 2022, implicaría una desaceleración del crawling peg (el ritmo de devaluación) en el último trimestre del año, al menos comparando con los últimos meses. Si así fuera, tendríamos un deterioro del tipo de cambio real si pensamos que la inflación con suerte rondará el 6% mensual y se correría el riesgo de una apreciación del tipo de cambio. Es decir, profundizando el castigo a exportadores.

Por supuesto es muy difícil saber cuál es el equilibrio apropiado para el tipo de cambio. Lo vemos en otros países que en las últimas semanas han tenido una fuerte caída frente al dólar. El caso del euro y la libra son notables. Pero las razones son muy diferentes y especialmente, no hay regulaciones del Estado que generen un desequilibrio similar al nuestro. Aquí no es el mercado el que actúa, sino que es el gobierno el que quiere quedarse con los dólares. Espero que el gobierno en algún momento respire hondo y diga: no sos vos, soy yo.

Diana Mondino

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