Miércoles, 16 Agosto 2023 09:58

Tras la piña electoral, llegó la devaluación: ¿y ahora qué? - Por Gustavo Bazzan

Escrito por Gustavo Bazzan

El impacto de la suba del dólar sobre la inflación, el consumo y la actividad económica será inevitable. 

La devaluación del 20% que acaba de anunciar el Banco Central, llevando el tipo de cambio oficial mayorista de $ 288 a $ 350 quizás sea la primera señal que está dando el Gobierno para conservar la posibilidad de que el Fondo Monetario Internacional le entregue finalmente los 7.500 millones de dólares pendientes de desembolso. 

Con reservas netas negativas en cerca de 10.000 millones y reservas brutas en el nivel más bajo desde 2006, el equipo económico y el BCRA entendieron que no había manera de enfrentar la presión sobre el mercado cambiario, que había empezado a manifestarse anoche cuando aparecieron los primeros resultados electorales.

El ministro Sergio Massa acepta dar ahora esta noticia muy negativa para sus aspiraciones electorales un día después de las PASO, especulando que tendrá tiempo para remontar la situación.

Pero ocurre que detrás de la devaluación del tipo de cambio oficial -el que pagan los importadores que tienen la suerte de acceder al Mercado Único y Libre de Cambios- se vendrá un importante salto inflacionario que llevará al IPC de agosto seguramente a los dos dígitos, cifra a la que se estaba arrimando tras la devaluación fiscal anunciada días atrás.

Inflación mensual superior al 10% y volatilidad cambiaria prácticamente sellan la suerte del oficialismo. Si además, el Banco Central sube violentamente las tasas de interés, el endurecimiento monetario agudizará la desaceleración de la actividad económica que ya se está viendo en el consumo masivo, la industria y la construcción.

Los 21 puntos que subió la tasa de política monetaria buscan contener los pesos que estarían tentados de pasar al dólar. El problema es que es una tasa nominal anual del 118% equivale a una efectiva anual del 208%. La inflación venía viajando al 115% anual hasta junio, pero con la aceleración inflacionaria la proyección anual tal vez se acerque ese 208%%.

Mantener la demanda de pesos en este contexto donde lo único cierto es la incertidumbre resultará muy difícil. Sobre todo si la dolarización es el norte del candidato que sacó más votos. A qué esperar esa dolarización y por ahora, se pueden dolarizar pesos a algo menos de $ 700?

Ni hablar del impacto en los indicadores de pobreza e indigencia, que ya vienen subiendo con fuerza en el último año.

Naturalmente con un tipo de cambio más alto deberían crecer las liquidaciones de los exportadores. Ya se vio con el dólar especial que se le pagó a los exportadores de soja y cereales. Y la demanda de los importadores debería tal vez atenuarse, aunque eso dependerá de qué tamaño alcance la brecha cambiaria entre el oficial y los dólares financieros a partir de ahora.

La brecha se mantiene algo debajo del 100% porque tras la devaluación, los dolares financieros MEP y CCL dieron un salto importante, y en el caso del CCL -el sustituto más caro del dólar oficial- saltó a $ 650. A mayor brecha, mayor incentivo a los importadores a lanzarse sobre el dólar que vende el Banco Central.

La única buena noticia que podría esperar ahora es que el FMI, denostado por buena parte del kirchnerismo, le tire un salvavidas al Gobierno -o más precisamente a la transición- para que el descalabro económico no se agudice.

Gustavo Bazzan

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