El Gobierno de Javier Milei sigue con el atropellado camino de la Ley Ómnibus, ya sin su capítulo más clave de todos (al menos para el mercado), que es el fiscal. Si bien Luis Caputo salió a apretar a las provincias y prometió que la meta se cumplirá, lo cierto es que lo pantanoso de las negociaciones está siendo un balde de realismo para un Gobierno carente de cintura política y que, como dijo el Presidente, no tiene un Plan B. Y eso, más tarde o más temprano, golpeará a la economía y el dólar.
Si bien se presume que la Cámara de Diputados aprobará en general la ley (antes, sufriendo cambios en varios artículos particulares) el test real será en la Cámara de Senadores. Allí el poder del peronismo es mayor y por ende la aprobación de la ley luce poco probable. "Es claro que las iniciativas del Gobierno han avanzado con dificultad durante este primer mes y medio y que las dificultades por venir pueden ser todavía mayores", dice Martín Rapetti en su último informe de Equilibra.
Mientras que a los fundamentos macro actuales distan mucho de aquellos vistos previo al 10 de diciembre; el riesgo país cayó considerablemente; la brecha comprimió fuerte; las reservas netas -si bien continúan siendo negativas- tuvieron una importante mejora y las expectativas han mejorado. Esto debiera tener un efecto sobre el TCR de equilibrio, por lo que no queda tan claro que sea tan necesario el salto discreto", advierte y recuerda que "lo que suceda en el Congreso y en la Justicia será fundamental para entender más sobre esta dinámica, por sus efectos sobre el tipo de cambio libre, la brecha y expectativas".
Sea como fuere, todos en el mercado saben que habrá más sufrimiento antes que ver los resultados. Así lo tituló un último informe de HSBC que circuló en las mesas de dinero. Titulado "Pain before any gain", el banco europeo que opera en la Argentina enfatiza que hay "una apreciación continua del tipo de cambio". "Cuanto más tiempo permanezca la tasa móvil mensual del 2%, más probable que se produzca una devaluación", insiste.
HSBC recuerda que "el camino que le espera al Gobierno y, de hecho, al país, será desafiante". Y advierte que si bien la inflación ya ha superado el 200% interanual, es probable que alcance un máximo superior al 300% a mediados de año. "La consolidación fiscal perjudicará la actividad económica y las fuentes de financiación seguirán siendo limitadas", detalló.
La entidad cree que el Gobierno se centrará primero en los esfuerzos fiscales y, más adelante, en la reforma cambiaria, incluyendo eventualmente la reducción de algunos de los controles cambiarios. "Es probable que se produzcan devaluaciones periódicas y/o una aceleración en el ritmo de la depreciación controlada", vaticina HSBC. Y pronostica que el tipo de cambio oficial alcanzará los $2.000 por dólar para fin de año, aunque con "un alto grado de incertidumbre dados los desafíos económicos y las influencias políticas sobre los movimientos cambiarios".
HSBC no está solo en ese pronóstico con el dólar oficial. Barclays y Bank of America coinciden. El nuevo consenso del mercado es con un dólar 150% más caro que ahora.
Leandro Gabin


En el staff report que publicó el Fondo se dijo casi textualmente que Caputo y Santiago Bausili tendrán que devaluar.
