La crisis recesiva sigue haciendo estragos, sobre todo, en los presupuestos familiares, y el precio del dólar blue se mantiene estable desde comienzos de marzo, con algún que otro vaivén pero en el rango de, más menos, los 1.050 pesos. Mientras tanto, el Banco Central (BCRA) sigue bajando la tasa de interés de referencia -ya a la mitad- al 50% nominal anual (en diciembre pasado la bajó de 133% al 100%, en marzo al 80%, en abril al 60%). Así y todo, la estabilidad cambiaria se adueña de las almas especulativas.
Por un lado, los dólares financieros se nutren del 20% que los exportadores pueden liquidar en dicho segmento mientras las personas y familias, que pueden, recurren a dólares atesorados para ir campeando el temporal de los tarifazos y la caída real de los ingresos familiares.
De esta manera son más lo que venden divisas que los que compran, por ahora. Así lo muestra el último Balance Cambiario del BCRA donde los vendedores de dólares sumaron en marzo pasado unos 201.000 individuos. Mientras que los compradores bajaron a unos 65.000.
La retracción en el número de compradores de dólares comenzó en diciembre pasado cuando se derrumbó a poco más de 396.000 individuos, luego en enero cayeron a 138.000 y en febrero pasado a 95.000. Basta con recordar que en el segundo semestre del 2023 el número de compradores no era inferior a los 750.000 mensuales en promedio.
El movimiento inverso se dio en la cantidad de vendedores de dólares que en diciembre trepó de 114.000 a 197.000 individuos, luego en enero sumaron 198.000 y en febrero escalaron a 207.000 individuos. Desde mediados de la pandemia los vendedores prácticamente habían desaparecido, eran unos pocos decenas de miles, y así a lo largo del proceso electoral cuando apenas eran unos 31.000.
O sea, desde enero pasado, el número de vendedores supera ampliamente al de los compradores, y esto colabora, en parte, en restar presión al mercado cambiario.
En marzo pasado, las personas físicas (individuos o familias) compraron billetes por 10 millones de dólares, lo que es un 32% menos que en febrero y un 93% menos respecto de marzo del 2023, mientras que otras vendieron por 13 millones de dólares. La compra promedio fue de casi 154 dólares mientras que la venta promedio fue menor a los 65 dólares.
Ahora bien, mientras las ventas netas de billetes de las personas físicas fueron de 3 millones de dólares en marzo, la de las personas jurídicas (empresas) ascendió a 42 millones de dólares.
De modo que al analizar lo que pasó con el atesoramiento de divisas que hubo en marzo, se observa que hubo en realidad repatriación de capitales por 139 millones de dólares, y eso se explica, precisamente, por 45 millones de dólares de ventas netas de billetes y 93 millones de dólares en concepto de ingresos netos de divisas (63 millones de parte de personas físicas).
Esto es relevante porque la oferta de divisas no solo se nutre de los que venden billetes en el mercado cambiario interno sino también de aquellos que traen dólares de sus cuentas del exterior. Por eso, señalamos que la oferta total puede tener origen en cubrir desajustes del presupuesto familiar o personal, o bien para aprovechar la estabilidad del dólar y apostar a la tasa de interés en pesos. Lo cierto es que son dólares que entran al circuito doméstico restando presión al mercado cambiario.
No hay que soslayar que desde el advenimiento del Gobierno libertario la AFIP ajustó las alícuotas de Ganancias y de Bienes Personales por la compra de dólares para atesorar y por los gastos en moneda extranjera con tarjeta, al 30% y 0%, respectivamente. Así el recargo total a estos consumos pasó al 60% (30% impuesto PAIS y el 30% Ganancias/Bienes Personales, según corresponda).
Cabe destacar que las personas físicas compraron de forma neta 222 millones de dólares en marzo, principalmente para gastos por viajes y otros consumos efectuados con tarjetas con proveedores no residentes, con un resultado neto de 249 millones de dólares.
Jorge Herrera


Mientras los compradores de dólares siguen tocando retirada, los que tienen que desprenderse de ellos, sea por motivos presupuestarios o especulativos, continúa en un nivel elevado. 