Viernes, 07 Agosto 2026 12:38

¿Alcanza con la independencia del Banco Central? - Por Patricio Canalis

02 jmEl Gobierno propone cambiar las reglas del Banco Central para proteger el valor del peso y cerrar una de las vías más usadas en los últimos años para financiar al Estado. ¿Puede una ley evitar que la historia vuelva a repetirse? 

Cuando al Estado no le alcanzan sus ingresos para pagar sus gastos, necesita conseguir financiamiento. Puede endeudarse, subir impuestos, reducir gastos o pedirle pesos al Banco Central. Esta última alternativa parece menos costosa en el momento, pero termina generando más inflación y pérdida de poder adquisitivo. 

El proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central pone el foco en una regla sencilla: la entidad no podrá prestarle dinero al Tesoro nacional. También busca darles mayor autonomía a sus autoridades, que serían designadas con intervención del Congreso y no podrían ser removidas fácilmente por el Poder Ejecutivo.

Un candado que ya existió

Argentina ya tuvo una restricción parecida. Entre 1992 y 2002, durante la convertibilidad, el Banco Central tenía prohibido emitir para prestarle al Tesoro y contaba con mayor independencia política. La regla se modificó después de la crisis de 2001, cuando se habilitó nuevamente la asistencia al Estado. Una década más tarde, los límites se flexibilizaron y la autonomía de la entidad se debilitó.

Las consecuencias ayudan a entender por qué el tema volvió al Congreso. Entre 2011 y 2023, el déficit fiscal acumulado del Estado nacional fue equivalente al 54% del producto interno bruto (PIB). Para cubrir una parte importante, el Banco Central transfirió al Tesoro recursos equivalentes al 31% del PIB.

En el mismo período, el nivel general de precios se multiplicó por 468 y el salario real formal perdió el 21% de su valor. Esto no significa que cada peso emitido se traduzca automáticamente en una suba de precios. Pero cuando la emisión se usa de forma persistente para financiar déficits, aumenta la cantidad de dinero sin que crezca al mismo ritmo la producción. El resultado aparece en los precios y en el deterioro de los ingresos.

Por eso, impedir que el Banco Central financie al Tesoro es una señal importante. También sería razonable reforzar la norma con límites a los controles cambiarios, sanciones para quienes incumplan las prohibiciones y una mayoría especial del Congreso para modificar estas reglas. De poco sirve blindar a las autoridades si una mayoría circunstancial puede cambiar rápidamente la ley.

La prueba más difícil está fuera del Banco Central

El principal riesgo es creer que la reforma monetaria, por sí sola, resuelve el problema. Prohibir que el Banco Central financie al Tesoro puede cerrar una vía para cubrir el déficit, pero no elimina el déficit. Si el Estado vuelve a gastar sistemáticamente más de lo que recauda, buscará otras salidas: más deuda, mayores impuestos, atrasos en los pagos o una nueva modificación de la Carta Orgánica.

La experiencia de la convertibilidad muestra este límite. Aunque el Banco Central no podía financiar al Tesoro, el deterioro de las cuentas públicas y la falta de crédito terminaron ejerciendo presión sobre esa regla.

El problema tampoco se limitaba al Gobierno nacional. Durante los años noventa, varias provincias acumularon déficits y deudas. Cuando perdieron el acceso al crédito, algunas recurrieron a cuasimonedas para pagar salarios y proveedores. Eso mostró que el desorden fiscal provincial también podía presionar sobre la estabilidad nacional.

Por eso, el desafío requiere coordinar responsabilidades e impuestos entre el Gobierno nacional, las provincias y los municipios, evitando que varias jurisdicciones cobren tributos o financien estructuras para cumplir funciones similares. También exige revisar los sistemas previsionales, uno de los componentes más rígidos y de mayor crecimiento del gasto público.

La reforma del Banco Central puede ser un paso valioso para evitar que la emisión vuelva a funcionar como una caja de emergencia del Estado. Pero la verdadera garantía contra la inflación no estará únicamente en la Carta Orgánica. Estará en la capacidad política para sostener cuentas públicas ordenadas y reorganizar un Estado que todavía gasta, recauda y presta servicios con demasiadas superposiciones.

Patricio Canalis 
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/politica/alcanza-independencia-banco-central_0_Cwq77Yo4AW.html

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