El concepto salió de la boca del economista Marcelo Capello, durante un almuerzo que la Fundación Mediterránea realizó en los salones del hotel Quinto Centenario, de la ciudad de Córdoba. “Antes faltaban dólares, ahora falta empleo”, dijo.
El vector que une esos fenómenos es el de los riesgos políticos que se pueden incubar en plena transición y de cara al proceso electoral de 2027.
La mutación del mercado laboral no es hija de la política económica y ¿productiva? de la gestión libertaria. Viene de hace una década y media.
Pero no menos cierta es la profundización de un deterioro que está expuesto sin grises en el aumento de la informalidad y en la dinámica inversa entre el empleo formal y el universo de monotributistas.
Entre junio de 2023 y el mismo mes de 2026, se perdieron 260 mil puestos registrados en el sector privado. Al mismo tiempo, el Monotributo puro (sin contar a quienes tienen esa condición pero también un trabajo formal) incorporó a 219 mil personas. Casi una tasa de reemplazo de 1 a 1.
También cayeron 71 mil puestos en el sector público y 365 mil monotributistas sociales, en este último caso por los ajustes en programas oficiales que derramaban sobre múltiples cooperativas de trabajo.
Todo este proceso ocurre con un nivel de desempleo que sigue siendo de un dígito a nivel nacional, pero que sigue sumando capas a la informalidad y a las figuras precarias.
La última foto
Los datos de cierre de la primera mitad de 2026 exhiben un deterioro alineado entre la actividad económica, que desaceleró su marcha, y la dinámica laboral.
La creciente presión sobre el mercado de trabajo no está ocurriendo por una demanda generalizada de las empresas, sino por la necesidad de los hogares de mejorar sus ingresos.
Hay más gente que sale a buscar empleo, que se suma a quienes ya tienen una ocupación pero pretenden tener más. Como sea. Y el “como sea” se resuelve en la informalidad.
Entonces, más que crear empleo, el mercado de trabajo está profundizando una mutación en su estructura que, en esencia, nivela hacia abajo a todo nivel, porque también se precariza en el cuentapropismo.
En el proyecto de Presupuesto 2027, se prevé que la recaudación del Monotributo alcanzará a $ 1,8 billones el año que viene, lo que implica un incremento nominal cercano al 32%, es decir, por encima del 18% de inflación estimada.
Lo que no está claro es si el Gobierno espera que eso pase porque seguirán creciendo las adhesiones al régimen simplificado o porque planea algún tipo de ajuste en los parámetros del esquema que impliquen aportes más onerosos.
Gran Córdoba, gran presión
En este contexto, la última foto del Gran Córdoba es más preocupante. Por primera vez desde 2021, el desempleo pasó al doble dígito, y junto con el Gran Rosario son los aglomerados con mayor tasa de desocupación en todo el país. Es sintomático.
En ambos casos, se expone la mayor presión laboral sobre una matriz industrial y comercial afectada. Un botón de muestra: el uso de la capacidad instalada de la metalmecánica y de las terminales automotrices no llega al 40%.
Otra forma de mirar el fenómeno es a través de la tasa de empleo, que bajó al mismo nivel de hace tres años, siempre en comparación con el segundo trimestre de cada período.
Pero también ocurre otro fenómeno: frente a la menor producción en los sectores que tradicionalmente son los más intensivos en mano de obra, la informalidad podría haber encontrado un techo en su capacidad para absorber demanda laboral.
Habrá quien relativice ese argumento ya que, en términos generales, la mitad de la fuerza de trabajo está formalizada y el resto no. Pero una cosa son los cambios en la participación relativa y otra es agrandar el universo de ocupados.
Entonces, falta empleo porque falta actividad en los rubros más sensibles, con una economía que ha desacelerado su marcha aun cuando le sobren los dólares que antes no tenía.
Daniel Alonso
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/negocios/faltaban-dolares-ahora-falta-empleo_0_1gH0ESVgsv.html

El creciente flujo de divisas reduce el clásico estrés cambiario de cara al proceso electoral de 2027, pero parte del riesgo político se incuba ahora en el mundo del trabajo. 