Miércoles, 07 Octubre 2026 12:36

Ausente con aviso: la inversión sigue sin aparecer - Por Emiliano Libman

07 jm totoLas empresas que pueden apostar por mejoras en la producción son cada vez menos. ¿Quién lo hubiese imaginado? Todos, menos el Gobierno. 

Volvió a caer la inversión. Otra –esperable– muy mala noticia. ¿Por qué esperable? Porque en general empresario que no vende = empresario que no invierte. Nadie, ni el más convencido y enamorado por las políticas del Gobierno, va a poner un peso en un mercado que se contrae. A lo sumo, invertirán aquellos que tienen un mercado potencial, quizás los que tienen la suerte de poder venderle a la economía global. Pero son pocos y es poca plata en relación al total, al menos por ahora. 

¿Por qué muy mala noticia? Quizás es obvio, pero lo digo igual. Imposible bajar la pobreza en una economía que no crece, y para crecer tiene que haber inversión. Naturalmente, los cambios en la tasa de pobreza de las últimas semanas se explican por cuestiones coyunturales. Pero la película larga del indicador sí tiene mucho que ver con el pobre dinamismo que la inversión y la actividad vienen exhibiendo desde hace al menos una década y media.

El dato

Según el Índice de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) que elabora Orlando J. Ferreres & Asociados, la inversión cayó en julio un 8,1% interanual en términos reales (léase, limpiando el efecto de la inflación) y un 3,5% respecto de junio.

En lo que va del año acumula una baja del 7,8% y no es la primera vez que tropezamos. La consultora venía registrando caídas desde el arranque del año –7,5% en el primer trimestre y 8% en el segundo–, después de que la inversión hubiera crecido con fuerza durante buena parte de 2025.

Dentro de ese total, el desplome lo lideran los bienes de capital: la maquinaria y equipos se hundieron casi 10% interanual, mientras que la construcción cayó 6%. Lo que me lleva al otro factor para destacar: sin duda viene complicando la cosa el parate de la obra pública (el Gobierno mantiene los gastos de este rubro por el piso), aunque –como vimos– hoy pesa más el freno en la compra de máquinas y equipos que la caída de la construcción.

Si miramos la película de los últimos 20 años confirmamos que estamos mal. Según INDEC, la inversión está al segundo trimestre en torno al 16,5% del PIB. Lejos del piso que tuvo lugar durante la pandemia asociada al COVID-19, pero en un valor que sugiere que la cosa no está bien como para arriesgar capital en la economía real.

07 ceni

El relato

Tal y como quedó plasmado en el proyecto de presupuesto 2027, el Gobierno tiene la esperanza puesta en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, el famoso RIGI. Pero esos compromisos, que en teoría suman hasta ahora 150.000 millones de dólares, se irán aplicando de manera paulatina en el transcurso de los próximos años.

Hasta abril de 2026 se presentaron 35 proyectos por unos 81.000 millones de dólares. Según el Ministerio de Economía, se habían aprobado 16 por un total de casi 30.000 millones de dólares. Ok, esto es el monto de las inversiones que pidieron subirse al Rigi y las que el Gobierno aceptó, respectivamente. Pero ¿cuánto se va a invertir realmente? Si tomamos al Gobierno al pie de la letra y si, por ejemplo, llegaran los 7000 millones de dólares que espera para 2027 del propio Rigi, eso significa subir la inversión en algo así como un punto del PIB. Todavía es muy poco.

Entonces ¿cuál es la apuesta? A esta altura, está claro que la idea es llegar así hasta las elecciones. Por más que el proyecto de presupuesto diga que vamos a crecer el 4% el año próximo (y la inversión lo haría al 9,2%), creo que entre cuatro paredes no son tan optimistas. La esperanza está puesta en que los salarios le empiecen a ganar a una inflación en baja, que esto afloje un poco la morosidad y que el crédito se recupere lentamente. Pero no mucho más. Realmente es conformarse con poco, máxime para un gobierno que te venía prometiendo rebote de pedo de buzo, convertir a Argentina en Suiza, Alemania y Estados Unidos todo junto, y hasta los mejores 18 meses de los últimos tiempos.

A Milei se le quemó el libreto. La idea original en diciembre del 2023, que salió evidentemente mal, era hacer una estabilización con ajuste fiscal que permitiera que la economía crezca. La verdad esto es algo muy difícil de lograr si le das un mazazo al gasto público y si no lográs sostener durante un buen rato el tipo de cambio por debajo de la inflación.

Hubo un veranito durante la segunda mitad del 2024 y los primeros meses del 2025 de la mano de la expansión del crédito. Pero al velocista se le acabó el aire, lo que era un boom se convirtió rápidamente en un chaski-boom, y hubo que manguearles un par de tubos de oxígeno al FMI y a Bessent.

Billetera mata galán

Los empresarios se la pasan piropeando al Gobierno por su orientación pro-mercado. Y este les responde invitándolos a invertir. El problema es que Milei les podrá parecer muy lindo, pero el ajuste fiscal dejó secos los bolsillos de los argentinos y argentinas y condenó al mercado interno a una situación de anemia que no me animo a calificar de recesión solamente porque falta que el PIB caiga por dos trimestres consecutivos.

Vale la pena detenerse un segundo en la lógica, porque no es un capricho ni una cuestión de humor inversor. Un empresario invierte cuando espera vender más de lo que hoy vende. Amplía la capacidad productiva, comprando una máquina nueva o levantando un galpón, porque anticipa que va a necesitar más capacidad para satisfacer una demanda que crece.

Al revés funciona igual: si el que compra sus productos desaparece, nadie invierte nada. Peor aún, les gustaría desinvertir, pero no pueden; la forma de hacerlo es dejar que las máquinas se deterioren con el paso del tiempo. La cuestión de fondo es clara: para qué sumar una línea de producción si la que ya tenés está trabajando a media máquina.

Esto es lo que está pasando. En julio, la industria argentina utilizó apenas el 58,2% de su capacidad instalada, por debajo del 58,4% de un año atrás y en caída también frente a junio (59,1%). Dicho de otro modo: más de cuatro de cada diez máquinas del país están paradas. El indicador lleva siete meses sin poder perforar el techo del 60%. Con el colchón de capacidad ociosa, invertir en más capacidad es tirar la plata.

Los únicos que trabajan a full son los que le venden al mundo, no al mercado interno: la refinación de petróleo roza el 90% –traccionada por Vaca Muerta– y las industrias metálicas básicas superan el 70%. En el otro extremo están los que dependen del consumo local, que es el que se derrumbó: la industria automotriz usa apenas el 39% de su capacidad, y la metalmecánica, el 38,3%.

Ahí, donde el mercado interno manda, no hay incentivo alguno para poner un peso. Son justamente esos sectores los que generan el grueso del empleo. Paradójicamente, y explicado por lo anterior, asistimos así a un evento macroeconómico excepcional: crece el PIB, pero cae la inversión (y las importaciones de bienes de capital e insumos intermedios).

Cocodrilo que se duerme es cartera

No me quiero despedir sin reflexionar sobre algo. El Gobierno tiene soluciones y de hecho Caputo amaga con hacer política expansiva. Pero lo tienen medio maniatado y no lo dejan tirarle a la economía con una bazuca; a lo sumo, le permiten tirar algunas bengalas. Así se entienden medidas expansivas muy tibias, como el impulso a los préstamos hipotecarios con fondos de la ANSES.

Además de amagar a bajar un poco los encajes bancarios para flexibilizar la política monetaria y hacer un programa para impulsar el crédito pequeño, el Gobierno podría, por ejemplo, jugarse más a fondo e intentar resolver el tema mora (y no te digo copiar el salvataje de Lula mediante una recompra de la deuda a las entidades con un fuerte descuento) e impulsar la obra pública. Probablemente estos son los dos ítems en donde el impacto sea mayor en relación al costo de meterse. Es otra apuesta diferente, que al igual que aguantar hasta las elecciones puede salir mal. Pero creo que tiene menos chances de salir mal.

Emiliano Libman  
Ilustración: Fernanda Pernet  
Fuente: https://cenital.com/ausente-con-aviso-inversion-sigue-sin-aparecer/

Top