Lunes, 02 Marzo 2020 21:00

Argentina del "Eterno Retorno": 2001, 2019 y proyectando 2024 - Por Damián Di Pace

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El objetivo del Gobierno es postergar los pagos al FMI para el 2024 mientras se negocia las condiciones con los acreedores que hoy incluye el siguiente pack de arranque con quita de capital, intereses y alargamiento de plazos sin aún conocer la intensidad y números de cada ítem. Pero la negociación será dura.

 

Argentina vive en una eterna emergencia prometiendo salir de la emergencia para poder pagar la emergencia “acumulada”. Siempre la comparación es hacia lo peor. Nunca virtuosa. “Es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas” supo decir Benjamín Franklin en el siglo XVIII en los Estados Unidos. En Argentina a lo largo de su historia nos hemos levantado con cada vez más deudas y buscando quien puede financiarnos la cena. Del 2001 a 2020 le hemos puesto diferentes nombres creando un glosario “blindaje”, “corralito”, “default”, “default técnico”, “reperfilamiento” y ahora “solidaridad”.

De acuerdo a un estudio elaborado por Porfolio Personal de Inversiones (PPI) las diferencias entre 2001 y 2019 son elocuentes en cuanto al tamaño y situación de crisis en Argentina.

En 2001 el Balance primario era 0,1% del PBI, Déficit Financiero – 4,4%, Cuenta Corriente – 1,4%, Deuda Pública respecto PBI 62,2%, Crecimiento PBI – 4,5%. La Recaudación fiscal del 23,6% del PBI. Balance Fiscal Primario de las Provincias – 15%, Déficit financiero provincias – 1,9%, IPC en deflación de – 1,5%, Depósitos del Sector Privado como% del PBI 22%, Préstamos respecto PBI 19%. La Tasa de Desempleo era del 18,3% en 2001 y del 23,6% en 2002 y las Pensiones y Prestaciones Sociales respecto del PBI del 6,2%.

Sancionada la Ley de Emergencia Económica, Solidaridad Social y Reactivación Productiva los números de partida son bien diferentes en 2019 respecto de 2001. El Balance primario es - 0,4% del PBI, Déficit Financiero – 3,76%, Cuenta Corriente – 1,7%, Deuda Pública respecto PBI 46,4%, Crecimiento PBI – 2,8%. La Recaudación fiscal del 28,9% del PBI. Balance Fiscal Primario de las Provincias – 0,4%, Déficit financiero provincias + 0,1%, IPC + 53,8%, Depósitos del Sector Privado como % del PBI 13,5 %, Préstamos respecto PBI 7,5%. La Tasa de Desempleo es del 10,1% y las Pensiones y Prestaciones Sociales respecto del PBI del 11,2%.

Es decir, los números con los cuales el gobierno se sienta a negociar con el FMI (Fondo Monetario Internacional) y los acreedores privados de acuerdo al informe de PPI muestran un similar balance primario, menor brecha fiscal, niveles similares de deuda, base impositiva más alta, provincias más saludables, deuda externa del sector privado respecto del PBI más baja, consumidores menos apalancados, baja tasa de morosidad y menor desempleo.

Cuadro comparativo de Argentina 2001-2019

Fuente: Porfolio Personal de Inversiones (PPI)

Sin embargo, ni la Argentina, ni el mundo ni las oportunidades y posibilidades de crecimiento de la economía argentina son las mismas. El objetivo del Gobierno es postergar los pagos al FMI para el 2024 mientras se negocia las condiciones con los acreedores que hoy incluye el siguiente pack de arranque con quita de capital, intereses y alargamiento de plazos sin aún conocer la intensidad y números de cada ítem. Pero la negociación será dura.

Argentina requiere una balanza comercial positiva en los próximos años con un mundo poco proyectable. La economía de China desacelera su crecimiento y el efecto “Corona Virus” tiene consecuencias inesperadas. No solo nos pega por qué es nuestro segundo socio comercial, sino que perjudica a nuestro principal socio comercial Brasil al cual le vendemos insumos y materias primas a condición de la actividad comercial con China. Por su parte, el tipo de cambio si bien es competitivo no es comparable con 2003. De acuerdo a Macroview el tipo de cambio real oficial mayorista $/u$s era en 2003 de $102 frente a los $61,70 de hoy, aunque aún sigue siendo competitivo pero condicionado por el movimiento del resto de canasta de monedas como el Real en Brasil.

Argentina expresa algo clave en la mesa de negociaciones al mostrar los números de la macroeconomía “Para pagar hay que crecer”. El FMI pone algunas condiciones para patear para adelante el pago de la deuda: control de la inflación, descongelar tarifas, reducir déficit fiscal y evitar descontrol, mantener superávit comercial y abordar la sostenibilidad del gasto social en Argentina (planes, jubilaciones y pensiones). Para los acreedores la experiencia pasada marca el rumbo y “para crecer y pagar hay que bajar el gasto y la presión tributaria”.

Por su parte, en la necesidad de sostener una balanza comercial superavitaria el incremento de las retenciones del 30% al 33% sirvió para incrementar la recaudación para financiar el gasto público de corto plazo, pero no para incrementar las inversiones y la producción en el largo. Es un ganar/perder.

Martin Guzmán apuesta en principio a resolver el tema de la deuda argentina para avanzar con un programa económico integral. Los acreedores van a querer ver el programa económico integral para avanzar con la negociación de la deuda. El aval del FMI colabora, pero no define.

Hasta ahora lo conocido ha sido cepo “super hard”, suba de impuesto sobre “clase media” y “sector productivo”, negociación de la deuda, emisión de dinero para financiar déficit ante imposibilidad de hacerlo vía mercado, baja y regulación de tasas de interés, acuerdo de precios con la incógnita del salario que sería por el camino de sumas fijas e impulso hacia el crédito a las pymes hacia la inversión intentando mejorar el consumo interno. Parte de la herencia aún con incógnita de resolución es si el gasto público irá hacia un sendero de crecimiento o a la baja (por ahora sube 2,3% no baja en Enero 2020), sendero previsible de ajuste tarifas en negociación de la “desdolarización”, reforma tributaria y laboral, caída del nivel de ahorro y capitales argentinos en el exterior fuera del sistema por más de u$s350.000 aún sin vísperas de retorno con cepo mediante, costo del capital externo inviable tanto para el sector público como el privado y Banco Central de la República Argentina descapitalizado con orientación a financiar al Tesoro en el corto plazo.

La pregunta de cualquier empresario local es si la reestructuración de la deuda cambia en algo sus decisiones de inversión. Y la respuesta desgraciadamente es negativa y fundamental para proyectar un camino hacia un crecimiento sostenible. El gasto público respecto del PBI en Argentina no cambia por la reestructuración de la deuda pero si mantiene constante la realidad del empresario Pyme reticente a realizar inversiones. El cuadro de situación es que el microempresario se funde, el micro reduce su personal con riesgo de cierre y el mediano se endeuda antes de cerrar. Nadie que ve esta foto se puede atrever a transitar esta película de terror ni como actor de reparto.

Sin inversión es imposible ofrecer condiciones para generar riqueza, ofrecer empleo y mantener el actual nivel de ingresos que se distribuye sobre un PBI menor con una población en crecimiento. El empresario ve hoy las posibilidades de un rebote con posterior caída como se viene dando desde 2011 en Argentina. Una vez más entra en discusión si el Capital Privado es culpable del 40 % de la pobreza en nuestro país y que regularlo es una condición para que este no se abuse. Cristian exigió un esfuerzo al capital regulándolo, Mauricio Macri lo desregulo y el mercado le respondió con la espalda por falta de ajuste del gasto público y fiscal al comienzo de su mandato y Alberto Fernández “solidariza” el capital con distribución del ingreso sin incentivos hacia la inversión. Martín Guzmán sostiene “que sin solidaridad no podemos resolver la crisis” y el empresario sostiene que “sin incentivos a la inversión vía baja de la presión tributaria no vamos a salir de la crisis”.

Damián Di Pace
Director de la consultora Focus Market

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