Domingo, 15 Marzo 2020 21:00

Entre el pánico, la necesidad de liquidez y la ruptura de correlaciones clásicas - Por Germán Fermo

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La brutalidad observada en mercados financieros durante toda la semana pasada rompió ciertas correlaciones que se consideraban infalibles en eventos de suma locura y miedo como lo venimos observando desde el lunes pasado.

 

Un VIX que llegó a cotizar por sobre 71, un S&P que comenzó a moverse a razón de 10 puntos porcentuales por día son sólo dos caracterizaciones de lo que la incertidumbre y el miedo puede causarle a todos los precios de activos financieros, literalmente desde USA hasta la China.

Lo más sorprendente de toda esta dinámica fue el comportamiento observado en la parte larga de la curva norteamericana. Los bonos soberanos largos de USA son considerados como el refugio de valor más elocuente y requerido en semanas catastróficas como la última que observamos. Sin embargo, la tasa de 10 años y la de 30 años si bien registraron bajas al inicio de la semana tuvieron luego una fortísima reversión denotando que hacia mediados de la semana y ante un pánico creciente y descontrolado, el mundo entero salió a vender el refugio de valor más clásico de todos. Varias razones explican este comportamiento.

Primero y probablemente lo más importante es que con la monumental volatilidad observada durante la semana pasada se generaron dos drenajes de liquidez contundentes: posiciones globales en toda clase de activos fueron liquidadas por márgenes de garantías y una ola de rescates a fondos de inversión obligaron al mercado a hacerse de liquidez de la forma más eficiente posible. En semanas como la pasada, muchísimos activos literalmente dejan de operar por lo que todo aquél obligado a reponer liquidez comenzó a vender los activos más líquidos que tenía y en ese frente, los bonos soberanos de USA son de lo más líquido que existe en el mundo y aun así operaron con marcados problemas. Lo propio le pasó al GLD (oro sintético) el cual tuvo una semana muy cruel ante eventos que deberían haberlo beneficiado. Claramente, una fenomenal necesidad de liquidez cambió la estructura de correlación de activos que clásicamente tienen buena performance en situaciones de crisis global y por lo tanto dejaron de operar vía fundamentos para ser dominados enteramente por necesidades de efectivo.

Segundo, es muy probable que en los próximos meses observemos desde USA una muy agresiva política fiscal al mejor estilo “Keynes” lo que generará un salto temporario de su déficit fiscal que deberá ser financiado con emisión de deuda. Este temporario, pero a la vez inesperado y gigantesco desplazamiento de la curva de oferta de bonos soberanos de USA ya generó una baja de sus respectivos precios y por consiguiente una suba en su yield.

Tercero, en situaciones de pánico descontrolado como el observado durante la semana pasada, el dólar norteamericano se convierte literalmente en el “único y exclusivo” refugio de valor aceptable y por lo tanto todo se vende para hacerse de ese efectivo en dólares, incluso los bonos soberanos de USA y el oro. De hecho, la amplia mayoría de monedas en el mundo tanto emergente como del G10, operaron con marcadas devaluaciones contra el dólar norteamericano.

Se hace difícil imaginar cómo se concatenará la sucesión de eventos que le seguirán pegando a la economía global. Por un lado y hasta que los números se estabilicen, observaremos diariamente una cascada de malas noticias biológicas, entendidas como todas aquéllas que se refieren al contagio y al crecimiento de los infectados con el virus.

En medio de este tsunami de malas noticias veremos intervenciones de política monetaria y fiscal que seguramente serán históricas y podrían incluso sobrepasar la agresividad observada durante la crisis del 2008.

En los próximos meses es altamente probable que todo el G10 se encamine hacia una horizontalización de sus respectivas curvas de rendimiento soberano al nivel del “0%” o sea, es muy probable que veamos todas las curvas horizontales en torno a un nivel del 0% y no se descartan nuevas rondas de flexibilización cuantitativa incluso en otros grupos de activos. Normalmente todos los QE implementados han sido intervenciones en el mercado de renta fija. El hecho de que todas las curvas comiencen a aproximarse al 0% haría bastante estéril un QE en ese espectro de activos razón que abre la ventana hacia una intervención directa en el mercado de équity, algo que ya se hizo en Japón, pero nunca en USA.

De esta forma, se nos vienen meses en donde los mercados recibirán permanentes shocks biológicos con sustanciales consecuencias macroeconómicas y en medio de esa guerra tendremos intervenciones globales tanto en materia fiscal como monetaria. Por el bien de todos esperemos que este shock sea temporario y lo más rápido posible.


Germán Fermo
Director Maestría en Finanzas, Universidad de San Andrés

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