Economía

Antes de las elecciones, la administración Macri no tiene chances de hacer cambios estructurales. La herencia del próximo gobierno.

La política monetaria cobra nuevamente especial relevancia, porque a pesar de que se está cumpliendo con las metas fiscales, la tasa de inflación continuó aumentando en marzo y el precio del dólar vuelve a escaparse del nivel que indican las cuentas bien hechas de la paridad del poder adquisitivo del peso.

 

La persistencia de la inflación en Argentina resulta dolorosa, cuando nos aprestamos a completar 13 años seguidos con una inflación de dos dígitos.

 

Hace unas semanas, Miguel Ángel Broda hizo público que estaba trabajando junto a otros economistas para armar un programa de reformas estructurales para el próximo presidente.

 

En el mes el dólar pegó un salto de 11,4%. Hay causas múltiples y de lo más variadas para explicar el fenómeno. Van desde motivos externos, como un cambio en las condiciones financieras internacionales, a razones locales, tanto económicas, como relacionadas con la política y la incertidumbre acerca del resultado de las elecciones presidenciales de octubre próximo.

 

El dinero cumple tres funciones en la economía: unidad de cuenta, medio de cambio y depósito de valor.

 

El Fondo Monetario le autorizó al Tesoro usar US$ 9600 millones. Las posibles consecuencias

 

En 2018 subieron un 28,5% frente al 47,6% de inflación. Pero en 2019 subirán más que los precios por la nueva fórmula de actualización.

 

Guido Sandleris se comprometió ante la Casa Rosada a aplicar un plan contra el dólar y a extremar medidas para evitar subas abruptas del billete. Ya había ocurrido hace un par de semanas cuando hubo otra “mini corrida”.

 

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