Economía

Lejos de bajar la inflación, el intento del gobierno anterior de combatir una inercia de 10 años en torno al "veintipico" sólo con política monetaria mientras abría la cuenta capital, financiaba con deuda al déficit fiscal, y corregía en simultáneo el dólar y las tarifas, chocó con el corte al crédito en 2018 gatillando un cambio de régimen que instaló la inflación en niveles superiores al 50% anual.

 

Podría llegar a haber quitas del 50% en el capital e intereses para los bonistas. Pero Martín Guzmán quiere que la propuesta sea similar a la Nación

 

La cantidad de dinero en poder del público suele crecer 5% en el último mes del año, pero este año subió 10 por ciento. Los especialistas señalan que el Banco Central va a tener que regular la cantidad de pesos en febrero si no quiere sobresaltos con el dólar paralelo y la inflación

No existe nada más costoso para una nación que un default soberano. Toda reestructuración de deuda soberana implica un complejo juego de Nash entre dos contrincantes con objetivos contrapuestos pero con ciertos incentivos a cooperar: los bonistas que quieren maximizar el cobro con la restricción de no quebrar al deudor en su intento y el gobierno que intenta minimizar la carga futura de pagos con la restricción de no hacer explotar el riesgo país, porque si dicho evento se diese, no tendría sentido reestructurar para terminar con spreads inmanejables que nos alejen nuevamente del financiamiento externo.

Hasta ahora, lo que salió a la luz es un trabajo de albañilería gruesa para “tranquilizar a la economía”, según dijo el titular de Hacienda en Twitter.

Las primeras medidas del gobierno tienden a favorecer a los bancos y a los grandes grupos empresarios.

Queda claro en el reparto del impuestazo: refuerza el poder de Fernández y aprieta a las provincias. Y los gobernadores, sin caja, peregrinan hacia la Rosada en busca de plata.

El Gobierno elevó la presión tributaria, y el peso consolidado de Nación y de las provincias pasaría de 28% a 29,6% del PIB.

Uruguay quiere más argentinos, pero Paraguay facilita la residencia fiscal. Las bajas en AFIP no son significativas, aunque las consultas en estudios tributarios aumentaron un 20%.

Los precios están influenciados por la anticipación del público.

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