Economía

Los números celebrados por el Gobierno muestran un aumento del salario privado formal, que en realidad no se traducen en un mayor sueldo sino en horas extras. 

Ante la decisión del Gobierno de no intervenir en el mercado de cambios dentro de la banda, aparecen tres alternativas posibles para acumular reservas y alcanzar los objetivos.

Gabriel Caamaño, de Outlier, avisó que la mesa de dinero del Central ya está agazapada: "El BCRA ya puso el 'bid' en $1.000. Dato, no opinión".

La apreciación cambiaria permitiría acumular reservas, según el acuerdo firmado con el FMI. Y, además, ayudaría a controlar la inflación, que en abril podría terminar arriba del 4 por ciento. El dólar barato plantea nuevos interrogantes para la producción y el turism

El nuevo esquema cambiario muestra unos escenarios a los que les está faltando sustento.

Si se tienen en cuenta el crecimiento de las reservas del Banco Central y la dependencia de los dólares del FMI, tanto el peso como moneda de curso legal como el Central gozarán de buena salud, a pesar de la tentación dolarizadora del Presidente, quien, por su lado, mastica rencor.

Los analistas creen que es probable que en los próximos meses la competitividad cambiaria empeore. Advierten que pese a la devaluación, sigue el atraso cambiario.

La flexibilización cambiaria es una respuesta sensata a una necesidad. Es probable que tenga un impacto negativo, pero controlado, sobre el proceso de desinflación y de recuperación de la producción y los ingresos. El aspecto más débil de los anuncios son las escasas referencias a las reformas estructurales del Acta de Mayo.

Febriles reuniones con los CEO, economistas y jefes de las cerealeras. El Gobierno espera que pronto se empiecen a liquidar divisas de las exportaciones para sostener el esquema cambiario y cumplir con las metas pactadas con el FMI.

La osadía hizo que la brecha virtualmente desapareciera y que el dólar ahora se vaya debajo de los $1.200 y termine en $1.135.

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