Editorial

 

Desde 1983 en que todos los argentinos recuperamos la República a través de la voluntad popular, nunca hemos atravesado una elección tan disruptiva como la que nos tocará vivir desde el 11 de agosto –a través de las P.A.S.O.- por muchos considerada la primera encuesta seria y para otros la primera vuelta virtual.

 

 

Domingo 9 de junio por la tarde. Llamado telefónico de Mauricio Macri a Ernesto Sanz para intentar por enésima vez convencerlo que lo acompañe en la fórmula presidencial.

 

 

Una salida amañada que resultará un tiro por la culata, o como decía un viejo amigo “un suicidio en defensa propia”.

 

 

Desde el 25 de abril del año pasado el gobierno de Cambiemos que preside Mauricio Macri no ha dejado de padecer conatos de “golpe de mercado” a los que sólo pueden asemejarse los levantamientos militares contra Arturo Frondizi desde el día posterior a su asunción (2 de mayo de 1958) hasta su vergonzante caída.

 

 

El famoso y mediático “Plan V” quedó sepultado este fin de semana en Mar del Plata tras el retiro espiritual de los apóstoles de María Eugenia Vidal.

 

El renunciamiento del Evita tras su cruel enfermedad en 1952 sería la consigna sensiblera para que CFK decidiera bajarse de su candidatura presidencial, colocar a toda su gente (especialmente a sus hijos) para protegerla con los fueros parlamentarios y brindara un mensaje de “unidad peronista” frente a la “derecha liberal” de Cambiemos.

 

 

La nobleza y lealtad de María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta para con su jefe político significó la verdadera apertura del calendario electoral presidencial 2019.

 

*El siguiente artículo lo presenté a la Fundación “Centros de Estudios para la República”, -del que fuera socio fundador, por entonces presidida por el ex Senador Nacional Dr. Fernando de la Rúa el 10 de julio de 1989…hace ya 29 años.”

 

Mientras era reporteado por el Financial Times y luego por la agencia Bloomberg, el Presidente Mauricio Macri podía ver por internet cómo “el aluvión zoológico” piquetero rodeaba la ciudad de Buenos Aires reclamando o el “cambio de modelo” o el cambio del presidente, tal como lo hicieron con De la Rúa.

 

 

Desde el 25 de abril de 2018 la Argentina toda atraviesa la tormenta perfecta: errores propios renacientes en la conferencia de prensa del “Día del Inocente” del 2017 en que Dujovne nos contaba que la inflación de este año sería del 15% y que el dólar estaría controlado.

 

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