Editorial

Cada año que me toca describir el nacimiento de esta lucha cívica digital, en la inmensa profundidad de la minoría que nos resistíamos a admitir que 71 días antes - el 25 de mayo de 2003- un “amo de un feudo” sureño, usurero por herencia, se calzaba la banda presidencial en manos de su “padrino” Eduardo Duhalde, era impensable que este proyecto periodístico perdurara.

 

A menos de dos meses de haber “ganado-ganando” como sucedió el pasado cercano del 14 de noviembre, la imagen que deja en la noble ciudadanía no politizada que confió en “Juntos por el Cambio” es al menos de desilusión.

 

 

Fueron 740 días enmarcados entre dudas y fuertes traiciones.

 

 Cada año que me toca describir el nacimiento de esta lucha cívica digital, en la inmensa profundidad de la minoría que nos resistíamos a admitir que 71 días antes - el 25 de mayo de 2003- un “amo de un feudo” sureño, usurero por herencia, se calzaba la banda presidencial en manos de su “padrino” Eduardo Duhalde, era impensable que este proyecto periodístico perdurara. 

 

 

Cada año que me toca describir el nacimiento de esta lucha cívica digital, en la inmensa profundidad de la minoría que nos resistíamos a admitir que 71 días antes - el 25 de mayo de 2003- un “amo de un feudo” sureño, usurero por herencia, se calzaba la banda presidencial en manos de su “padrino” Eduardo Duhalde, era impensable que este proyecto periodístico perdurara.

 

La composición geográfica de nuestro país, con su amplitud territorial y variedades climáticas, ha desarrollado, a lo largo de nuestra organización institucional, graves injusticias socioeconómicas, en las cuales el centralismo se destaca como uno de los elementos más característicos de dicha disfunción.

 

Fernando de la Rúa Bruno nació en Córdoba el 15 de septiembre de 1937, hijo de Antonio de la Rúa y Eleonora Bruno, una familia de clase media ilustrada. Su abuelo paterno fue un emigrante gallego que conquistó un buen pasar económico y su padre ejerció la abogacía en Córdoba, fue Interventor de Jujuy en 1955 y llegó a presidente del Tribunal Supremo de la provincia mediterránea.

 

 

Mario Negri, Patricia Bullrich, Alfredo Cornejo, Horacio Rodríguez Larreta, Waldo Wolff; Fernán Quirós, Miguel Ángel Pichetto, Ricardo López Murphy, Diego Santilli, Marcela Campagnoli, Graciela Fernández Meijide, Juan Curutchet, Martín Lousteau, Humberto Schiavoni, Fernando Iglesias, Luís Brandoni, Cristian Ritondo, Paula Oliveto, Adolfo Rubinstein, Facundo Suárez Lastra y muchos más “animales políticos” salen a la calle sin barbijos.

 

A la pandemia por toda conocida mundialmente, que encuentra a nuestra Argentina con la posibilidad de aprovechar errores e improvisaciones de otros queridos países como Italia, parece hora a hora comenzar a sacudir a nuestros funcionarios.

 

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