Editorial

Comenzamos nuestra autodefensa demócrata, republicana y liberal a sólo 71 días que Néstor Kirchner comenzara el mayor período de decadencia que padecimos en democracia.

Creo que este partido se verá con emociones diferentes a nuestros años de vida.

Roberto García murió a los 81 años

Tuve el honor de conocerlo allá por 1986 cuando Don Julio Ramos lo invitó a compartir un asado privado a Fernando de la Rúa por la inauguración de los nuevos talleres gráficos de Ámbito Financiero en el barrio de Barracas. Acepté su invitación y con beneplácito y deseo de aprender de los expertos estuve con ellos.

ImagenComenzamos el tercer año del régimen mileista con un horizonte nada claro.

Cada año que me toca describir el nacimiento de esta lucha cívica digital, en la inmensa profundidad de la minoría que nos resistíamos a admitir que 71 días antes - el 25 de mayo de 2003- un “amo de un feudo” sureño, usurero por herencia, se calzaba la banda presidencial en manos de su “padrino” Eduardo Duhalde, era impensable que este proyecto periodístico perdurara.

Cada año que me toca describir el nacimiento de esta lucha cívica digital, en la inmensa profundidad de la minoría que nos resistíamos a admitir que 71 días antes - el 25 de mayo de 2003- un “amo de un feudo” sureño, usurero por herencia, se calzaba la banda presidencial en manos de su “padrino” Eduardo Duhalde, era impensable que este proyecto periodístico perdurara. Malú Kikuchi, “Tata” Yofre, Ignacio Zuleta y el “Beto” Valdez me aconsejaron que en lugar de enviar cantidades de mails a mis contactos tratara de hacer “algo” digital. Vicente Massot me aconsejó que citando la fuente no violaría los derechos de autor del medio originario que publicaba la nota. 

 

Desde que en la madrugada del 23 de octubre pasado Juntos por el Cambio quedó fuera de la escena del ballotage, que el 19 de noviembre confrontarían Javier Milei y Sergio Massa, la implosión de la coalición política más democrática y liberal en sentido puro comenzó a desarrollarse como escapismo de la realidad y unidad opositora.

Quienes formamos parte del 26% que optó por Javier Milei lo hicimos frente al abismo final de la corrupción kirchnerista veinteñal y preferimos arriesgar el futuro de nuestros hijos en manos de alguien desconocido políticamente que debiera apelar a la conjunción política para renacer la Argentina y evitar males mayores que pudieran llevarnos a un enfrentamiento civil.

Hace 40 años muchos de nosotros celebrábamos en las plazas de todo el país la asunción de Raúl Alfonsín como restaurador de la democracia desquiciada y perdida tras las luchas fratricidas de la década del setenta.

Cada año que me toca describir el nacimiento de esta lucha cívica digital, en la inmensa profundidad de la minoría que nos resistíamos a admitir que 71 días antes - el 25 de mayo de 2003- un “amo de un feudo” sureño, usurero por herencia, se calzaba la banda presidencial en manos de su “padrino” Eduardo Duhalde, era impensable que este proyecto periodístico perdurara.

Top