Domingo, 10 Diciembre 2023 07:03

Y un día asumió Javier Milei como Presidente de la Nación – Por Humberto Bonanata

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Hace 40 años muchos de nosotros celebrábamos en las plazas de todo el país la asunción de Raúl Alfonsín como restaurador de la democracia desquiciada y perdida tras las luchas fratricidas de la década del setenta.

Quienes habíamos votado por primera vez y teníamos toda la vida por delante creíamos que nuestra democracia recuperada iría consolidándose gobierno tras gobierno. 

No imaginábamos que dentro de la democracia existirían golpes palaciegos para expulsar “escupiendo sangre” a Presidentes legítimamente electos como el propio Alfonsín y luego De la Rúa en el golpe cívico-empresarial de 2001 que nos arrojó a la pobreza cívica y socio-económica.

Con Mauricio Macri trataron pero no pudieron aunque desgajaron su gobierno hacia la mínima expresión, aunque fue despedido el 9 de diciembre de 2019 por millares de ciudadanos libres que, a pesar de haber sido derrotados, lo acompañamos en la Plaza de Mayo.

Aquel joven adolescente de 13 años en 1983, si bien nacido en una familia de clase media acomodada socialmente, debía soportar las golpizas de su padre y sólo era protegido por una mujer, su hermana Karina, frente a la indiferencia hogareña.

Todos sabemos que nuestra cuna marcará nuestra conducta de futuro y la manera de cómo insertarnos en una sociedad difícil como la nuestra.

Así Javier fue creciendo y abarcando cultura -que no es lo mismo que educarse- tratando de superar los padecimientos hogareños con el deporte y los libros.

Desde arquero de Chacarita hasta Licenciado de Economía en la Universidad de Belgrano supo cómo desarrollarse socialmente hasta llegar a las luces televisivas que lo popularizaron por su rareza y excentricidad.

“Animales Sueltos” e “Intratables” fueron su Comité de Campaña al que luego hizo explotar en las redes sociales que lograron penetrar transversalmente a la sociedad: desde un joven rugbier de 16 años hasta un cartonero desocupado que diariamente espera el tren en Constitución para llegar a la villa que lo aloja en el conurbano profundo y desquiciado.

Instrumentó entre sus pilares a derrotar a la malhabida “casta política” de los pasados 40 años pero se nutrió de ellos al necesitarlos para triunfar en el ballotage del pasado 19 de noviembre.

Abrió sus brazos a quienes en campaña había denostado y acusado de delitos aberrantes y los sumó a la “patriada “que hoy comienza.

Creemos que el deber cívico de la “casta” no kirchnerista es acompañarlo sin entregársele en las buenas propuestas y corregirle las utopías denostadas en la realidad del suelo que pisamos.

Debo admitir que sólo lo voté en el ballotage del 19 de noviembre, habiendo acompañado con mi voluntad cívica a Patricia Bullrich tanto en las PASO de agosto como en la primera vuelta del 22 de octubre.

Opté por él por necesidad en que la Argentina no se convirtiera en el Cono Sur bolivariano en manos de un farsante como Sergio Massa.

Lo apoyaremos como oposición responsable más nó como parte de la nueva casta.

Junto al equilibrio que siempre ha brindado a la democracia la Unión Cívica Radical y en los últimos 20 años la Coalición Cívica, aunaron Ricardo Hipólito López Murphy, Miguel Pichetto, Emilio Monzó, Nicolás Massot y Margarita Stolbizer en un nuevo bloque parlamentario que propone acompañar con sana crítica bajo el nombre Cambio Federal junto a los diez gobernadores electos de Junto por el Cambio, que no debe morir.

Por mis hijas, por mi primera pared pintada en Cabildo y Zabala en 1973 bajo la consigna “Balbín Solución. De la Rúa Senador” deseo a la nueva gestión respete a los poderes republicanos porque -mal que le pese- su gobierno necesitará, más que todos, la aquiescencia de nuestros representantes en el Congreso Nacional.

Que deje de lado los fanatismos que siempre nos condujeron a los fracasos contantes.

Que así sea.

Humberto Bonanata 
Buenos Aires, 10 de diciembre de 2023
www.humbertobonanata.com.ar

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