Su carta indica a los dos mandatarios que «ustedes me afirmaron su voluntad de concordia política y su impulso para trabajar unidos para buscar una solución al problema. Me pidieron actuar como técnico y científico en el consejo creado por ambos gobiernos y, además, en base a mi trayectoria profesional, hacer de portavoz de los acuerdos del grupo. Creí en lo que se prometía», y por ello aceptó la responsabilidad.
Pero luego se chocó con la dura realidad: «Las circunstancias que he presenciado en los dos días siguientes, junto con la contemplación de las ruedas de prensa simultáneas del viernes 25, me obligan a renunciar y a declinar el ofrecimiento. Sin duda alguna seguiré trabajando en favor de los ciudadanos de Madrid y de España, con la mejor de las voluntades. Estoy, como no puede ser de otra manera, al servicio de la Salud, pero sencillamente, he podido comprender que ese no es mi puesto en las actuales circunstancias».
Las dos ruedas de prensa del viernes y el cruce posterior de reproches han dinamitado la tregua política que firmaron públicamente el lunes, apenas hace seis días, Pedro Sánchez y Díaz Ayuso tras su reunión en la Real Casa de Correos.
El grupo Covid-19 de Madrid se creó el lunes, a iniciativa de los máximos dirigentes políticos del Gobierno Central y del madrileño, como espacio de cooperación entre ambas instituciones. La labor de Bouza como portavoz Covid elegido por consenso de ambas instituciones era, precisamente, ser quien transmitiera las decisiones y que no se produjeran declaraciones políticas sino sólo a nivel técnico, para intentar rebajar el nivel de crispación. Lo ocurrido el viernes supone una ruptura total con esta idea, lo que podría estar tras el descontento del prestigioso microbiólogo.
El doctor Emilio Bouza, con una destacada trayectoria asistencial, científica e investigadora, es experto en enfermedades infecciosas y microbiología y fundador de la Sociedad Española de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas.
Bouza, en entrevista a ABC el pasado mes de junio, se mostraba crítico con la gestión de la pandemia llevada a cabo en España, y aseguraba, entre otras cuestiones, que «tardamos en reaccionar, pudimos salvar más vidas».



