“Trump está estableciendo un vocabulario de negación de las elecciones. Está entrenando a políticos para intentar cambiar los resultados que no les gustan, para sabotear activamente la democracia”, subrayó el The New York Times en su editorial.
Salvo que se imponga el conato de golpe de Estado de Donald Trump, con el silencio cómplice de la mayoría de dirigentes republicanos, Biden tomará posesión el próximo 20 de enero como el presidente más mayor en la historia del país. En esta lista de veteranos desplazará incluso a Ronald Reagan, que dejó el poder en 1989, con 77 años y 349 días.
Los retos que encara, según los analistas, son de carácter grave: recuperar la credibilidad democrática y el respeto, afrontar la peor crisis sanitaria pública en un siglo, una cifra de paro muy alta, con más de 12 millones de desempleados, y en pleno proceso de contrición por la injusticia racial.
El desafío aún va a más, dadas las circunstancias derivadas de las urnas el 3 de noviembre. Los demócratas conservan la mayoría en la Cámara de Representantes, pero su ventaja se ha visto reducida. Esto amenaza con que las fricciones entre liberales moderados y de izquierda pongan en peligro su capacidad de decisión. Mientras, en el Senado tienen un estrecho margen para conseguir el control, que depende de que el próximo 5 de enero ganen los dos escaños en juego por Georgia. En ese supuesto, estarían 50 a 50 con los republicanos. Desempataría la vicepresidenta Kamala Harris como presidenta de esa estancia.
Si no lograran el control, Biden podría afrontar dificultades para nombrar a los miembros de su administración. Los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren se encuentran en situación de riesgo de ser excluidos del gobierno en ese equilibrio entre la demanda del ala progresista del partido y la realidad de la división en el Senado. Los dos siguen interesados en desempeñar cargos ejecutivos. Ante los obstáculos, los líderes de la izquierda expresaron de mala gana su apoyo a alternativas menos controvertidas.
Warren desea el Departamento del Tesoro y Sanders, el laboral. El senador por Vermont se consideró una opción adecuada en ese puesto del gabinete, “para poner el foco en las muchas crisis que sufren las familias”, dijo.
“El punto de vista progresista debe estar incluido”, declaró Sanders a Associated Press. “Sería insultante si Biden reúne a un equipo de rivales en el que haya republicanos y demócratas conservadores, pero ignore a la comunidad progresista”, añadió.
Además del terreno político, Biden deberá demostrar que su edad solo es un número. De momento, The Wall Street Journal le felicitó por sus 78 cumpleaños reclamando transparencia y un test de salud cognitiva. Trump, de 74 años, le acusa de senil. El Journal se hace eco de esa reclamación, aunque jamás solicitó un test similar a un presidente que recomendó a los ciudadanos inyectarse lejía, entre otros “sabios” consejos.



