También de forma virtual están haciendo su campaña los tres aspirantes: el presidente regional de Renania del Norte-Westfalia Armin Laschet; el enemigo declarado de la línea de Merkel Friedrich Merz, y el exministro de Medioambiente cesado por la canciller en 2012 Norbert Röttgen, que posiblemente pase sus delegados a uno de los otros dos candidatos en el último momento. Curiosamente, ninguno de los tres está entre los políticos alemanes mejor valorados en las encuestas, según el «Politbarómetro» de la televisión pública ZDF.
La primera posición sigue siendo para Merkel, a la que ni siquiera el desgaste propio de cuatro legislaturas en el poder parece poder hacer mella; la segunda para su ministro de Sanidad, Jens Spahn, que en su día también presentó candidatura a la sucesión de Mrkel pero que más tarde renunció para concentrarse en la gestión de la pandemia; y la tercera posición aparece el vicecanciller y ministro de Finanzas Olaf Scholz, candidato electoral a su vez por su partido, el socialdemócrata (SPD).
Les sigue el líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Markus Söder, al que muchos señalan como candidato conservador más rentable electoralmente que los tres que serán votados por la CDU pero que de momento insiste en limitar su carrera política al ámbito regional, ya continuaciones figuran otros dos ministros de Merkel y el líder verde Robert Habeck. Solo en la octava posición, Laschet. Merz ocupa el número diez y Röttgen queda fuera de la lista.
La elección en formato telemático tendrá lugar el sábado 16 de enero, tras escuchar a distancia sus intervenciones de unos 15 minutos cada una. El ganador deberá someterse a su ratificación, vía voto por correo de esos mismos delegados. La fórmula del segundo voto es la solución de los juristas de la CDU para hacer la elección oficial, ya que en los estatutos no se contempla el voto virtual. Seguir aplazando el congreso no era una opción, puesto que el reto de los partidos ya ha designado hace meses a sus candidatos.
La sucesión está pendiente desde que la presidenta del partido, la ministra de Defensa Annegret Kramp-Karrenbauer, anunciara a principios de año su retirada, fuertemente cuestionada en su liderazgo. Kramp-Karrenbauer accedió al cargo en 2018, como una apuesta de continuista a Merkel, con la bendición y el impagable apoyo de la canciller, pero no cuajó como líder y la directiva del partido apostó después por Laschet, quien sin embargo se ha visto después perjudicado por su errática gestión de la pandemia, en un territorio con 18 millones de habitantes.
«En estos momentos, con tantos desafíos globales, sociales y económicos, la CDU precisa continuidad, no ruptura», ha dicho hoy Laschet, en un encuentro con corresponsales extranjeros y tácitamente criticando a su rival Merz, al que presenta como un tensor de la política alemana.
El nuevo líder deberá representar «al núcleo del partido, no a un sector», prosiguió, de nuevo en alusión Merz, bastante más a la derecha y que se presenta a su vez como un renovador de las estructuras.
Merz ganó una votación previa entre las Juventudes de la CDU, entre las que goza de bastante popularidad, pero no resulta tan atractivo para el conjunto del electorado. Röttgen, que parte como figura marginal y sin apoyos en la estructura del partido, preside la comisión de Exteriores del Bundestag y tiene relevancia entre los medios extranjeros en cuestiones de relevancia internacional, por lo que se perfila como ministro de Exteriores, a menos que la coalición a la que deba recurrir la CDU exija otro nombre en el cargo.



