Esta opción no era bien vista por Felipe VI, que trata de marcar distancias con su padre para no verse salpicado por la polémica y tratar de preservar la institución de la monarquía ante la creciente oposición parlamentaria y los ataques abiertos del socio minoritario del Gobierno.
Después de varios meses en el exterior, el monarca reconoció hace unos días a los suyos sus planes navideños. "Les ha dicho que le apetece -volver-, que está aburrido", aseguran. El plan sería quedarse con su hija, la infanta Elena, por la que siente especial afecto. Pero finalmente no parece que vaya a cumplirse.
Este jueves, fuentes de la Casa Real confirmaron a Efe que finalmente Juan Carlos I no acudirá a España en Navidad, algo que justificaban en la situación sanitaria provocada por la pandemia. Asimismo, han negado que el emérito esté ingresado en el hospital a causa del Covid-19. La posibilidad de su vuelta hizo saltar las alarmas en las instituciones.
Si su marcha a Emiratos Árabes fue convulsa, su regreso no parece que vaya a ser distinto, porque ni en Zarzuela ni en Moncloa se ve con buenos ojos su vuelta y menos después del pago de una deuda de más 678.000 euros con la que 'de facto' reconoció el fraude a Hacienda.



