Jueves, 17 Junio 2021 00:45

La OTAN apunta a China - Por Jaume Masdeu

Escrito por Jaume Masdeu

Misión cumplida para Joe Biden en su estreno en la OTAN. Por un lado, ha ofrecido unas garantías en las que él ha creído desde siempre, el compromiso de defensa mutua de los aliados, algo que Donald Trump había puesto en cuestión. Por tanto, cierra definitivamente la era Trump en la OTAN. Por otro lado, Biden ha conseguido un gran objetivo, alinear a los socios atlánticos frente al creciente desafío chino. Lo han hecho calificando oficialmente a Pekín de “desafío sistémico”. 

Fue en diciembre del 2019 cuando por primera vez la OTAN mencionó a China entre sus preocupaciones. Fue una breve cita en un comunicado que abría el ca­mino para la calificación de rival sistémico que hoy le han otorgado y que servirá para que el reto chino figure destacado en el nuevo concepto estratégico que la alianza atlántica debe aprobar el próximo año.

“Las ambiciones declaradas y el comportamiento asertivo de China presentan desafíos sistémicos para el orden internacional basado en reglas y para las áreas relevantes de la seguridad de la Alianza”, dice el comunicado final de la cumbre.

El aviso de Macron: No a "sesgar la relación" con Pekín

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, pidió que la OTAN no se disperse al poner el foco sobre China. “Es muy importante no dispersarnos y no sesgar la relación con China. Es mucho más amplia que lo militar; es económica, estratégica, de valores, tecnológica”, declaró el mandatario, que instó a no “desviar” a la OTAN, que ya tiene “muchos desafíos”, entre los que mencionó el terrorismo o la “arquitectura de seguridad con Rusia”. “Es necesario no confundir los objetivos. La OTAN es una organización militar.

El tema de nuestra relación con China no es solo militar. La OTAN es una organización (...) que concierne al Atlántico Norte. China poco tiene que ver con el Atlántico Norte”, aseveró Macron. Y apostó por una concepción de la relación con China “mucho más amplia, como se ha hecho en el G-7”, en referencia a no limitarse a la esfera militar. “China es una gran potencia con la que trabajamos sobre temas mundiales en los que avanzamos juntos”, manifestó Macron, quien citó el clima o la financiación del desarrollo.

La OTAN no considera a China ni adversario ni enemigo. “No habrá una nueva guerra fría con China”, dijo el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg. Fijado el límite al que no se quiere llegar, se detallan las preocupaciones, los desafíos que supone Pekín, sea en el ciberespacio, en sus inversiones en África y también en sus inversiones en Europa adquiriendo infraestructuras estratégicas. “Estamos preocupados porque las políticas chinas coercitivas contrastan con los valores fun­damentales del tratado de Washington. China está expandiendo rápidamente su arsenal nuclear con más cabezas nucleares”, dijo Stoltenberg, para detallar los riesgos que ve en la actitud de Pekín.

El secretario general de la Alianza añadió otra crítica: “Es opaca en la aplicación de su ­modernización militar y está ­colaborando militarmente con Rusia”. Es decir, que no solo preocupa la pujanza económica de China, sino también su capacidad armamentística.

Comunicado final

Biden se reúne hoy con los presidentes del Consejo Europeo, Charles Michel, y de la Comisión, Ursula von der Leyen, y les trasladará un mensaje parecido. La verdad es que los Estados Unidos y la OTAN han copiado la definición que estableció la UE sobre China, un rival “sistémico”.

Pero, Biden quiere ir más allá. Ha conseguido que en la declaración que firmará con la UE se pida una nueva investigación sobre el origen de la covid, reanimando indirectamente la teoría de su origen en un laboratorio, que Pekín niega rotundamente. Pero con la UE conseguirá relativamente poco. Los europeos se mantienen firmes en una doble aproximación: China es un rival sistémico, pero también un socio con el que hay que cooperar.

No podemos ser ingenuos con China, dijo el primer ministro holandés, Mark Rutte. Y la UE despertó hace unos años de una cierta candidez respeto a Pekín, pero está ya corrigiendo la ruta, tomando medidas, pero sin querer romper nada.

Por otro lado, Biden cerró ayer la era Trump en la OTAN. Lo hizo reafirmando lo que es la esencia de la organización y que el antiguo presidente había cuestionado, el artículo 5, que compromete la defensa mutua. “El artículo 5 es una obligación sagrada”, sentenció Biden y añadió que “quiero que toda Europa sepa que Estados Unidos está aquí”.

Mensaje de Biden

“Quiero que toda Europa sepa que EE.UU. está aquí”, dice el nuevo inquilino de la Casa Blanca

Es una derivada del “Estados Unidos ha vuelto” que repite Biden incansable, para marcar las diferencias con su antecesor. Es un presidente fiel a la tradición demócrata de intervencionismo en el mundo, de defender las democracias. Además, le añade su voluntad de participar en los foros multilaterales.

Los líderes de la Alianza Atlántica también lanzaron sus propuestas estratégicas, conocidas como OTAN 2030, para reformar la organización. Ahí se incluirá la actualización del concepto estratégico de la OTAN que en su edición actual ni incluye la agresividad de Rusia ni tampoco el ascenso de China. También se añadirá un compromiso con el cambio climático y una atención particular al ciberespacio.

Es un nuevo concepto estratégico que ahora se ha lanzado y que debería aprobarse en la cumbre de Madrid del próximo año, la que tendrá lugar coincidiendo con el 40.º aniversario del ingreso de España en la OTAN.

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