Castillo había convocado a la Nación a las 20.30 de este jueves para dar a conocer a su gabinete. En el estrado del Gran Teatro Nacional de Lima había colocadas una mesa, una Biblia y un crucifijo. Ahí iba a celebrarse el juramento. Las televisiones no tuvieron más remedio que emitir durante horas una imagen estática de los utensilios. Nadie aparecía por allí. No fue hasta casi la medianoche, con dos horas y media de retraso, que los nuevos ministros empezaron a jurar su cargo. Dos de los ministerios clave, el de Justicia y Economía, quedaron vacantes. La crisis hizo imposible completar el puzle.
El asunto que agitó la creación del primer gabinete se fraguó por la mañana. Castillo nombró a Guido Bellido primer ministro del país. Se trata de un izquierdista radical que considera que Cuba no es una dictadura ni Sendero Luminoso un grupo terrorista.
Es la cuota de poder de Vladimir Cerrón, el líder de Perú Libre, el partido que invitó a Castillo a presentarse a las elecciones bajo sus siglas. El maestro de escuela dijo en campaña que Cerrón no tomaría ninguna decisión ni integraría en su gabinete bajo ningún concepto, pero en su lugar ha puesto a alguien de la máxima confianza de Cerrón.
La designación enfadó al ala más moderada que ha asesorado a Castillo, entre los que se encontraba Francke. Los sectores de centro y de izquierda que lo apoyaron se han sentido traicionados.
Algunas figuras clave han expresado públicamente su desacuerdo, sin medias tintas. Julio Arbizu y Ronald Gamarra, dos reconocidos juristas que defendieron a Castillo de las acusaciones de fraude electoral que vertió sobre él Keiko Fujimori, dijeron que este movimiento inicial es una mala jugada del presidente.
“Primer error grave del Gobierno, nombrar como premier a una persona que en lugar de afirmar alianzas y consensos conseguidos los espanta. Esto más allá de las declaraciones homofóbicas que acabo de leer y son inaceptables. Espero que se recapacite el rumbo tomado”, escribió Arbizu en Twitter. “Hoy es mi último día en el Equipo (de Castillo). Aquí dejo constancia de mi alejamiento. Nada con Cerrón, nada con Bellido”, añadió Gamarra por WhatsApp.
El nombramiento de Bellido ha provocado tal polvareda que parece difícil que el gabinete pueda ser ratificado en el Congreso, como lo exige la ley. Necesita de una mayoría simple para salir adelante.
En caso de que no lo lograra Castillo tendría que proponer a otro candidato a primer ministro. Si ese segundo tampoco recibiera la confianza de la Cámara, el presidente podría cerrar el Congreso y convocar elecciones legislativas.



