La situación se produjo justo cuando hablaba del Estado y la afirmación de Hobsbawm de que el siglo XX se había iniciado con la revolución bolchevique y había terminado con la disolución de la Unión Soviética. En ese momento, Pablo Iglesias fue increpado a gritos por los asistentes que –a pesar de la evidente coincidencia ideológica– cuestionaron su planteamiento, considerando la realidad española.
La sonrisa nerviosa del exvicepresidente segundo del Gobierno de Pedro Sánchez no fue suficiente para calmar su incomodidad. El equipo de seguridad intervino de inmediato para recuperar el orden, según reseñó El Mundo.
Reacción prepotente
Pero eso no fue todo. Pablo Iglesias no reaccionó de la mejor manera, pues no dudó en calificar a estas personas como “provocadores”. Además, les recriminó que le hayan regalado “titulares y clicks a los medios de ultraderecha” y dijo que «merecen toda la contundencia de la militancia popular y comunista».
El dirigente izquierdista dijo además en ese acto que el PSOE no tiene otro potencial aliado con la misma “posición táctica” de Unidas Podemos y que “no la ha tenido ninguna otra fuerza política” de pensamiento similar. «Si el PSOE quiere seguir formando parte del Gobierno tiene que entenderse con Unidas Podemos”, aseguró.
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Tras la aplastante derrota que sufrió en las elecciones de Madrid frente a Isabel Díaz Ayuso, Pablo Iglesias anunció su retiro de la política, pero todo fue mentira. Esta semana retornó a Podemos para presidir el Instituto 25-M para la democracia, el think tank ligado a la formación de la tolda morada, donde trabajará con su antiguo compañero de facción, Juan Carlos Monedero, con quien buscará proyectos y alianzas en el mundo de las consultorías.



