Jueves, 27 Enero 2022 23:50

Propuesta de salida al mar a Bolivia acerca a Pedro Castillo a la vacancia - Por Gabriela Moreno

Escrito por Gabriela Moreno

Perú está indignado. Esta vez, el presidente izquierdista, Pedro Castillo, parece que sobrepasó los límites de la tolerancia política y ciudadana en el país con su propuesta de ceder mar a Bolivia. Las críticas y condenas llueven.

Son incontables en redes sociales y en los medios locales, pero todas coinciden en que su alta disposición, para que esto ocurra a través de un referéndum, califica como traición a la patria y violación a la soberanía. Ambas son faltas que sustentan la declaración de la vacancia en la nación.

Las fuerzas políticas opositoras del Congreso están dispuestas a presentar de nuevo la moción contra el mandatario después de que Castillo admitiera, en entrevista con CNN, que mediante una “consulta al pueblo” impulsaría la iniciativa que acabaría con la “mediterraneidad” de su país vecino.

Castillo no midió las consecuencias de sus dichos que remueven un asunto sensible de más de medio siglo en debate. Si mantiene la insistencia “la vacancia sería una solución práctica”, indicó el diputado de Renovación Popular, Jorge Montoya, en Diario Correo.

Es la misma postura que respalda la vicepresidente del Congreso, Patricia Chirinos, quien presentó la primera solicitud de remoción contra Castillo en noviembre, con solo seis meses de llegar al poder, y después de la destitución de 11 ministros.

Sin argumento

Castillo afirma que la gestión “es un clamor de Bolivia”, por eso, con él al mando fijarán un “acuerdo». Sin embargo, el exvicecanciller y embajador, Eduardo Ponce Vivanco, asegura que “Bolivia nunca le ha pedido acceso al mar a Perú sino a Chile”.

Es así. El reclamo boliviano por un acceso al océano Pacífico después de perderlo en la Guerra del Pacífico es un foco de tensión en la región que en 1992, el expresidente Alberto Fujimori pretendió aliviar al entregar al gobierno de Jaime Paz Zamora una playa frente a la ciudad peruana de Ilo, que Bolivia podría utilizar por 99 años. La franja de cinco kilómetros, bautizada como Bolivia Mar, fue considerada un acto simbólico de amistad entre ambos países.

La concesión se supuso que afianzaría los vínculos para construir terminales de carga, hoteles y fábricas en la zona peruana para reducir los lazos comerciales con los puertos chilenos de Iquique y Arica. A 30 años de aquello lo único que se edificó en el lugar fue una estatua de dos rostros de mujer de 21 metros.

No hay rastros de la zona franca industrial que se levantaría en la zona sin entregar soberanía a La Paz en la playa, sino un uso turístico que nunca prosperó. Es un «obstinado empeño» apunta la parlamentaria, Tanía Ramírez.

Militares con descontento

El expresidente, Martín Vizcarra atribuye la propuesta de Castillo a “falsas expectativas”. Quizá haya algo más. Desde su toma de posesión, Castillo mantiene relaciones y reuniones con el expresidente boliviano Evo Morales que vocifera la unificación de América Latina en la plataforma plurinacional “Runasur”.

Sus vínculos con Evo no son los mismo con Cuba, Venezuela o Nicaragua, dice Castillo porque quiere “un verdadero modelo democrático y abierto con los peruanos”.

El malestar por este tipo de contradicciones ya llega a los cuarteles. En medio de la polémica, la Marina de Guerra recuerda que la nación conmemora el octavo aniversario del acatamiento y ejecución de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que delimitó la frontera marítima entre Perú y Chile; por el cual, la institución ejerce presencia en la zona Sur del dominio marítimo nacional.

El mensaje está claro. Las Fuerzas Armadas están atentas a la defensa marítima, fluvial y lacustre. A Castillo no le conviene este problema con el sector castrense cuando enfrenta una denuncia en la Fiscalía por su presunta injerencia en los ascensos militares para promocionar irregularmente a miembros afines con ayuda del exsecretario de Palacio de Gobierno, Bruno Pacheco, y el exministro de defensa Walter Ayala. Ambos renunciaron pero la investigación avanza.

Una consulta sin posibilidad

Buscar el respaldo a esta medida con una “consulta al pueblo” es inconstitucional considerando que entre las competencias presidenciales corresponde al jefe de Estado, adoptar las medidas necesarias para la defensa de la República, de la integridad del territorio y de la soberanía del Estado está previsto el inciso 15 del artículo 118.

Además, un referéndum para consultar la opinión ciudadana sobre una cesión de soberanía tampoco es posible porque el artículo 32 de la Carta Magna establece que no pueden someterse a referéndum los tratados internacionales en vigor y el Tratado Polo-Bustamante que fijó las fronteras entre el Perú y Bolivia data de 1909.

La Cancillería intenta salvar a Castillo de la debacle. En un comunicado aclaró que el respaldo a la demanda marítima de Bolivia sólo implica facilidades para movilizar carga en el puerto de Ilo.

Pero el agua ya se agitó con mal tiempo. La tempestad arrastra dificultades para Castillo en el Congreso, donde su Perú Libre (PL) no tiene mayoría y conflictos por su peor confesión: está aprendiendo a gobernar. No se formó para ser político ni entrenó para ser presidente. La cuenta por ello va en alza.

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