Un par de datos sirven para pintar el panorama: la tasa de inflación en Estados Unidos es hoy el doble (7 % anual) que la de un año común y corriente. Por otro lado, el mercado laboral norteamericano sorprendió a los expertos y en el primer mes del año creó 467.000 puestos de trabajo, por lo que la tasa de desempleo se situó en el 4 %. La inflación es el gran problema.
Esta última semana, hemos leído un comunicado hawkish del Banco Central Europeo. Como resultado, se produjo una tenue recuperacion del euro frente al dólar, de 1,120/1,150 a 1,145/1,160. Carry trade cruzando el Atlántico que ya hemos visto antes contra el peso mexicano, el real y el peso chileno. Por cierto, Brasil subió estos días su tasa de interés de referencia Selic en 1,5 puntos porcentuales llevándola del 9,25% al 10,75% anual porque "la inflación al consumidor continuó sorprendiendo negativamente''.
Pero el real podría devaluarse en previsión del próximo paso de la Fed. Chile, mientras tanto, sigue en dirección hacia el abismo tironeado por una Convención Constituyente que amenaza la propiedad privada y hace profesión de fe chavista. Se están argentinizando nuestros vecinos.
En el plano internacional, debemos señalar a la estrella de 2021: el petróleo. El barril del WTI llegó a 91,25 dólares, aupado por varias razones. Ómicron no ha sido tan destructivo, en términos económicos, como se pensó en un primer momento; los recortes del nivel de actividad no fueron tan marcados.
En segundo término, han venido cayendo fuertemente los stocks de crudo en Estados Unidos y otros países, a causa de los retrasos de las compras de reposición, especulando con una posterior baja de precios. Súmele, en tercer lugar, los problemas de producción en países como Libia y que la OPEP arrastra los pies ante la demanda estadounidense de abrir los grifos. Y finalmente, la cereza del postre: la escalada militar de Rusia (gran productor de hidrocarburos) en las fronteras de Ucrania.
Personalmente pienso que 92 dólares es un precio razonable alto. Hace pocos días estaba en ochenta. No me extrañaría ver en los próximos días un proceso correctivo que lleve la cotización a la cota de los u$s 85, pero será breve en tanto Putin siga haciendo de las suyas. Y si hay invasión a Ucrania, podría superar el valor esotérico y psicológicamente perturbador de los 100 dólares el barril.
Con esos precios en alza de los combustibles, los analistas han comenzado a preguntarse de dónde obtendrá el Estado argentino los dólares necesarios para pagar las importaciones de gas (el precio del fluido se cuadruplicó) durante un invierno que se anticipa duro. ¿Habrá un apagón industrial como ocurre en Europa para no cortar el suministro a los hogares?
El precio del dólar libre, en tanto a 215/217 pesos luce ridículo en un contexto en que el ala radical y destructiva de la coalición gobernante ataca a Alberto Fernández por haber dado un paso en dirección de la sensatez. No puede sacarme de la cabeza la sensación de un país a la deriva.
