A la cabeza de la actual ronda de sanciones impuestas a Rusia están Suiza, la Unión Europea y Francia, con 568, 518 y 512 restricciones, respectivamente. La inmensa mayoría de esas sanciones se dirigen a individuos, y sólo 366 de las 2.827 sanciones se dirigen a entidades, que generalmente son empresas o agencias gubernamentales.
No se incluyen en estas cifras las sanciones sectoriales, como los embargos comerciales generales impuestos al gas o al petróleo.
El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo el pasado sábado que las sanciones contra su país eran similares a una “declaración de guerra”, y advirtió que cualquier intento de imponer una zona de exclusión aérea en Ucrania equivaldría a entrar en el conflicto.
Además de las sanciones impuestas por los Estados y los órganos de gobierno, más de 300 empresas se han retirado parcial o totalmente del mercado ruso, según los investigadores de la Escuela de Administración de Yale, entre ellas pesos pesados como Adidas, Google, Disney, Exxon o Volkswagen.



