Dvornikov fue el primer comandante de las Fuerzas Armadas rusas durante la intervención abierta de Moscú en Siria. El Kremlin lo envió en 2015 para proteger al régimen de Bachar el Asad frente a los diferentes bandos opositores formados tras la insurrección de 2011 y el autodenominado Estado Islámico, y aquel país sirvió de campo de pruebas para el Ejército ruso.
45º día de la invasión rusa
El ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, presumió en una entrevista concedida en 2021 de que el Kremlin había puesto a punto todas sus nuevas armas en la guerra de Siria, donde han muerto más de 350.000 personas, según las cifras de la ONU. “Allí hemos probado unas 320 [armas]. De hecho, hemos analizado todas las armas, excepto las versiones fáciles de manejar”, afirmó.
Dvornikov, que recibió en aquel campo de batalla el título de Héroe de la Federación de Rusia, podría aplicar en Ucrania lo aprendido en Siria. De hecho, existe el temor a que Moscú utilice el mismo tipo de tácticas ante la falta de avances, lo que incluiría asedios y bombardeos como los sufridos por Alepo.
Además de la reorganización de la cúpula militar rusa en Ucrania, Kiev asegura que varios altos mandos han sido cesados estas semanas. Una de las destituciones más importantes, y confirmada por Moscú, es la del subcomandante de la Guardia Nacional Román Gavrílov, que tenía bajo su mando las fuerzas especiales de esta agrupación.
Un mar de coronas de flores
En mes y medio de guerra, Rusia solo ha ofrecido dos veces una cifra oficial de bajas, pero no hay un día en el que algún diario local anuncie un nuevo drama a sus vecinos. El portavoz de Vladímir Putin, Dmitri Peskov, admitió esta semana en una entrevista que su país ha sufrido “pérdidas significativas” en el frente, e hizo mención a los 1.351 muertos que su Gobierno reconoció el pasado 25 de marzo. Sin embargo, no solo los servicios de inteligencia occidentales y ucranios advierten de que las bajas reales multiplican enormemente las oficiales: el goteo constante de noticias en los medios locales y los homenajes también apuntan a que la tragedia rusa es mucho mayor de lo que reconoce el Kremlin.
Al menos 55 soldados del 247º regimiento de asalto aerotransportado cosaco murieron en combate, según ha recopilado de diversas informaciones y homenajes publicados en internet el diario Baynie Istori, declarado organización indeseable por las autoridades.
Otro medio, Radio Liberty, reveló un vídeo del cementerio de la ciudad del que procede la unidad, Mijailovsk, donde un sinfín de tumbas recién cavadas se extendía en el horizonte en un mar de banderas del regimiento y coronas de flores.



