Martes, 14 Junio 2022 14:14

Scholz negocia una visita a Kiev junto con Macron y Draghi este jueves - Por Rosalía Sánchez

Escrito por Rosalía Sánchez

Sería la primera vez que los tres mandatarios viajen a la capital de Ucrania y se reúnan con Zelenski desde la invasión rusa. No es ya ningún secreto que el canciller alemán, Olaf Scholz, podría viajar a Ucrania esta semana, posiblemente el jueves, para dejar de ser uno de los pocos jefes de gobierno europeos que no ha cumplido con la peregrinación a Kiev en muestra de apoyo contra Rusia.

Lo que el Ministerio de Exteriores alemán ni confirma ni desmiente, pero trasciende desde fuentes diplomáticas, es que Alemania está llevando a cabo negociaciones a varias bandas para tratar de organizar una visita conjunta que harían Scholz, Emmanuele Macron y Mario Draghi.

Desde el entorno del canciller se justifica la falta de transparencia de este proyecto por motivos de seguridad. Y añaden que se está trabajando intensamente para atar muchos cabos porque «no se trata de ir allí solo para una breve sesión de fotos», dando a entender que la visita por triplicado tendría contenido político europeo si llega a producirse.

Los tres políticos representan a los tres países más importantes de la UE y el gobierno ucraniano espera que lleguen con presentes en forma de compromisos sobre entregas de armas y sobre la adhesión de Ucrania a la UE. Este contenido debe ser previamente consensuado y ese es el motivo por el que quizá finalmente no pueda producirse el viaje de los tres juntos.

El estado de ánimo en el que Scholz se reuniría con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski se pudo sentir ayer en una entrevista con la cadena pública alemana de televisión ZDF. El presidente ucraniano exhibió una mezcla de conciliación y severidad en la que no reparó en críticas a la política alemana respecto a la invasión de Ucrania.

Para empezar, se refirió a que, «mucho antes de que Scholz se convirtiera en canciller, había ya una actitud escéptica entre los gobiernos de Alemania y Ucrania», lo que puede entenderse como un golpe a la excanciller Angela Merkel, que gobernó hasta diciembre y que durante las cuatro anteriores legislaturas mantuvo una política de apaciguamiento con Rusia.

«Injustificable lentitud» en la entrega de armas

Después, y refiriéndose de forma más concreta a Scholz, que también formó parte de los gobiernos de gran coalición de Merkel, Zelenzki declaró que «tanto él como su gobierno deben tomar una decisión: no puede haber ninguna política de equilibrio entre Ucrania y Rusia». En otras palabras, el presidente ucraniano exigió más dureza de Alemania hacia Rusia, además de lamentar la «injustificable lentitud» en las entregas de armas que promete Alemania al ejército de Ucrania.

Scholz se defiende de esta acusación tirando de argumentario gubernamental. Si las armas pesadas prometidas no han sido todavía enviadas es porque se trata de armamento moderno que requiere adiestramiento específico y los soldados ucranianos están siendo entrenados para ello en suelo alemán, como se anunció desde un principio.

«Se trata de equipos realmente pesados. Hay que ser capaz de utilizarlos, hay que estar entrenado para ello», han sido las palabras del canciller alemán, «entregaremos todas las armas aprobadas». El embajador de Ucrania en Alemania, Adriy Melnyk, se sigue quejando sin embargo de que las entregas alemanas sigan presas de tan «extrema lentitud».

A ello se suman armas y equipos militares procedentes de la Bundewehr por 45,1 millones de euros, aprobados finalmente en un procedimiento simplificado a partir del 1 de abril y que Kiev sigue esperando con desesperación, por su necesidad para la defensa contra el ejército ruso. Desde el inicio de la guerra, han sido enviados misiles antitanque, misiles antiaéreos, granadas de fragmentación y más de 20 millones de cartuchos, pero todavía ninguna de las armas pesadas prometidas, como piezas de artillería y tanques antiaéreos.

Para recibir conjuntamente a Scholz, Macron y Draghi, Zelenski exige además un gesto de apertura hacia la rápida entrada de Ucrania en la UE, y en este punto topa con un serio obstáculo, no solamente por parte del gobierno sino también de la opinión pública alemana.

A diferencia de los Balcanes, donde se insta mayoritariamente a Bruselas a aceptar cuanto antes el estatus de candidato para Ucrania, solo el 45% de los alemanes apoya en las encuestas la entrada de Ucrania en la UE, mientras que el 42% se opone y el 13% está indeciso, según la última encuesta.

Los alemanes orientales, tradicionalmente más prorrusos, son más reacios, hasta el 60% se opone. La semana pasada, en su primera bilateral, el primer ministro eslovaco, Eduard Heger, pidió a Scholz que reconsiderase su negativa al respecto, pero fue en vano. El gobierno alemán se mantiene firme en que «no puede haber atajos».

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