Miércoles, 28 Septiembre 2022 08:23

"Il Viaggio In Italia" - Por Roberto Rodriguez Vagaría

No se necesita ser Goethe para soñar y respirar siempre el proyecto del viaje a Italia, que es el viaje al monolito de Occidente, que tantos llevan en el vientre y asi acercarse, con riesgo de incomprensión a su interioridad peculiar, después de la Segunda Guerra. 

Estas elecciones de septiembre 22 sorprenden y desparpajan al novato, enfurecen a la izquierda gentil y fascinan a los que se miran al espejo de la Derecha Dura europea y sus gradaciones: la derecha conservadora, el centro derecha católico, el centro derecha liberal y los centristas a ultranza. Italia no es un país fascista, sino un país que le debe su desarrollo al capitalismo de cuneo legal renano; a la OTAN, liderada por los EEUU; a su asimetría entre el norte y el sur; a la obediencia rezongona a la UE y al € que la quitó de la perenne inflación, sin olvidar la invasión de productos competitivos asiáticos que finalizó con las desventuras de aquellas huelgas peninsulares pocas veces justificadas.

No es Italia el único país desilusionado con la ineficacia socialista, la invasión de ilegales musulmanes, la deuda interna cuantiosa y el enojo con el centralismo burocrático de Bruselas.

El drama de Italia no es descender a los saltos la escalera de Piazza Spagna, es haber perdido la disciplina de Mario Draghi, por la irresponsabilidad de Cinque Stelle(M5S) y el asentimientodel resto. Eso sí eriza a los otros europeos, no el derechismo de la piccola Meloni non sempre sorridente.

Draghi es la víctima de Giuseppe Conte y se sentirá en la piel, más temprano que tarde, si Silvio Berlusconi y Forza Italia no ponen el ministro de economía adecuado.

Ya desde 1994 el centro derecha italiano intenta limitar la presencia de la izquierda genérica y lo sostuvo a Berlusconi otra vez 2001-2006 y 2008-2011 como para que ese consenso fungiera como un mero antojo bunga bunga mediterráneo.

Ahora el conservadurismo es mayor, si bien el toque de Giorgio Almirante es la frutilla del postre, su verdero pastelero mayor en jefe fue Gianfranco Fini, el conservador católico que les dió a los viejos y nuevos post fascistas el tiket para el Siglo XXI sin llevar a Don Benito a cuestas en el ojal, con discreción, con amnesias oportunas y con la vista siempre puesta en la sensibilidad interpretativasus posibles y potenciales socios centristas. Lo que hoy es El Tercer Polo, de los partidos Atienza y la Italia Viva, incluso los Demócratas de Centro de Pier Ferdinando Casini. Si bien Forza Italia nos recuerda al Pro, hecho a imagen de sus respectivos fundadores, el centrismo italiano rememora a los radicales argentinos.

No es cierto que la OTAN y la UE teman a esta alianza, hoy, mayoritaria relativa, como gritaba Letta(PD).

Este renovado 44% de una derecha polifacética indica que es una expresión legalmente mayoritaria en todas las regiones. Incluso en las que la Lega del Nord(Matteo Salvini) se desinfló. Si es prudente la Meloni lo va a reivindicar como socio de poder. Ninguno de los problemas de arrastre que afronta el país en lo económico y social ha sido solucionado desde las épocas de Andreotti y es por eso que se ha renovado el brío de esta otra mitad de Italia que adjura del progresismo ineficaz.

Meloni no es Aldo Rico, ni Antonio Domingo Bussi, ni la Guardia Restauradora Nacionalista, ni puede gobernar sola, ni creerse, en verdad, un soldado de la Italia irredenta, como dicen que ha dicho.

El mío no es un optimismo ingenuo que cree en el rol de los celadores germanos medievales de ayer y de hoy, siempre deslumbra dos por la luminosidad de Italia.

Suecia, Países Bajos, Polonia, Hungría, Grecia, barrios de Francia y España, entonan parecido pero no igual.

Solo a veces lo ocurrido en Italia, luego sucede en Europa y golpea en Argentina. Discutida historigrafía.

Entre los que nacimos "dopo guerra" es novedad absoluta este proceso eleccionario y esperamos que ahora alguno diga, por fin, cual es el Progama del "centrodestra"porque el centrosinistra también lo obvió.

Top