Viernes, 07 Octubre 2022 10:10

Merkel: «Putin no va de farol cuando habla de la amenaza nuclear. Hay que tomarle en serio» - Por Rosalía Sánchez

Escrito por Rosalía Sánchez

La excanciller alemana aludió a que sabía lo que decía porque cuentan con información de inteligencia sobre lo que está pasando en el Kremlin.

La excanciller alemana Angela Merkel ha reaparecido esta semana en dos actos públicos, después de un largo silencio desde que abandonó la Cancillería en enero. Y su primer mensaje ha sido una advertencia contra la tentación de no tomar en serio las amenazas de Putin. «No pueden ser interpretadas como un farol», dijo anoche en Múnich, durante la celebración del 77º aniversario del diario progresista Süddeutsche Zeitung.

Previno contra la consideración de la amenaza nuclear implícita en varias declaraciones del presidente ruso como un «engaño» y aseguró que sus palabras «deben ser tomadas en serio», tras lamentar que el ataque ruso a Ucrania supone un «profundo punto de inflexión» en el equilibrio geopolítico global.

Merkel sugirió que Alemania cuenta con buenas fuentes de información sobre lo que está pasando en el Kremlim.«Estamos bien asesorados», dejó entrever información de inteligencia que «nos aconseja a todos que nos tomemos las palabras de Putin en serio y las tratemos con seriedad, que no las descartemos como fanfarronadas en primer lugar«.

Advirtió que Putin no bromea, que el riesgo es real y que no sabe cuál será la rampa de salida de mandatario ruso

La política exterior de Merkel tuvo durante cuatro legislaturas consecutivas una constante consideración a las relaciones bilaterales de Alemania con Rusia, aunque la figura de Putin fue constante motivo de fricciones. El presidente ruso llegó incluso a recibirla con un perro de presa en su despacho, a pesar de que era consciente de que Merkel tiene desde niña miedo a este tipo de perros. Pero ni Putin ni la invasión de Ucrania han modificado uno de sus principales principios geopolíticos.

Anoche nuevamente enfatizó que está convencida de que una paz duradera en Europa solo puede lograrse con la participación de Rusia, una Rusia que ella no identifica con Vladimir Putin. «Mientras no hayamos logrado realmente hacer eso, la Guerra Fría tampoco habrá terminado», dijo.

Desde el estallido de la crisis energética se ha acusado desde diversos sectores a Merkel de haber profundizado con su política en la dependencia alemana del suministro energético ruso. Después de su discurso, ya en círculos de conversación informal, la excanciller dejó caer lo potencialmente cuestionables que son también otros socios energéticos. Aunque no citó ninguno en concreto, resultaba evidente que se refería a los países del Golfo Pérsico, a los que viaja ahora, incansable, el canciller Olaf Scholz en busca de acuerdos energéticos.

Recorte en la producción de la OPEP

El heredero al trono saudí, Mohammed bin Salman, ha vuelto a ser particularmente popular entre los gobiernos europeos, después de el horrible desmembramiento del periodista Jamal Khashoggi en Estambul lo condenase al ostracismo anteriormente. No solamente Olaf Scholz ha hecho un viaje a este país y ha decidió una exención muy controvertida para las entregas de armas alemanas a Arabia Saudí, también Joe Biden se ha entrevistado con él y Emmanuel Macron lo ha invitado a cenar en París, todo con la esperanza de que ayude a mantener bajos los crecientes precios de la energía y aparentemente sin fruto, porque esta misma semana el cártel de productores de petróleo OPEP, en el que Arabia Saudí es la potencia más importante y que también incluye a Rusia, ha decidido recortar la producción de petróleo en dos millones de barriles diarios, que es alrededor del 2% de la producción mundial.

Merkel también comentó anoche que no se sentía cómoda con el apodo con el que la prensa la bautizó en los inicios de su carrera política: la «chica de Kohl«. »Era casi imposible que me percibieran como una persona independiente«, ha recordado los primeros años políticos tras la reunificación alemana. En ese momento, después de 35 años en la Alemania comunista (RDA), finalmente «quise hacer oír mi propia opinión política y me encontré con ese obstáculo que, sinceramente, me pareció bastante deprimente».

Al comienzo de su carrera, Merkel fue ministra federal de la Mujer y la Juventud en el gabinete del entonces canciller Helmut Kohl y percibida incluso dentro de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), como una cuota política del este. Merkel reprochó al Süddeutsche Zeitung haber utilizado esa expresión en uno de sus artículos en 1990. El editor en jefe del periódico, Wolfgang Krach, alegó en su defensa que ahora hay más de 40.000 artículos sobre Merkel en el archivo de Süddeutsche Zeitung que inclinan la balanza hacia otro tipo de apreciaciones sobre su actividad política, 2.000 más que sobre Helmut Kohl (CDU) y más de 10.000 más que sobre su predecesor directo Gerhard Schröder (SPD).

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