Dirigiéndose a la nación, a partir de las 13h de este miércoles, ante las dos primeras cadenas de TV de Francia, Macron centró la crisis nacional con rapidez y precisión, en estos términos:
«El proyecto de ley debe seguir su proceso democrático. El Tribunal Constitucional debe pronunciarse. Después, la ley será promulgada. Y debe entrar en vigor entre septiembre y diciembre. La reforma es necesaria. Una parte de la oposición ha sido responsable. Otra oposición ha preferido manifestarse en la calle. La cólera, expresada libremente, es aceptable. No es aceptable el triunfo de la multitud contra la expresión popular a través de su representación elegida democráticamente…».
«No existe mayoría parlamentaria de alternativa», había comentado el presidente de la República, dirigiéndose a los diputados de su mayoría relativa, en el Elíseo, agregando: «La multitud, sea la que sea, no tiene ninguna legitimidad ante el pueblo soberano que se expresa a través de sus diputados y senadores».
Clarificada con precisión su posición de principios, institucional, Macron ha continuado en su intervención ante las cadenas del servicio público, entrevistado con cierta «delicadeza»: «Debemos escuchar la cólera expresada libremente y sin violencias. Las manifestaciones forma parte de nuestra libertad democrática. Por el contrario, desde hace días, se han multiplicado las violencias intolerables, las amenazas físicas contra los diputados, el vandalismo callejero. Los facciosos, los revoltosos, los perturbadores de la paz pública, las facciones facciosas, son intolerables».
Decretazo
Ante la nueva jornada de protestas, huelgas y manifestaciones, este jueves, Macron levantó la voz en nombre de la Ley y el Orden: «Debemos escuchar y tener en cuenta la cólera legítima, que no tiene nada que ver con la violencia. Por el contrario, no será tolerado ningún desbordamiento».
Sentados los grandes principios de respuesta presidencial a las protestas, tras el decretazo, Macron recordó los principios básicos de su proyecto: «Es una reforma imprescindible. Debemos reformar Francia para no caer en el inmovilismo». «Tras la reforma del sistema nacional de pensiones, debemos seguir reformando».
Insistiendo en su determinación personal, el jefe del Estado confirma su confianza en su jefa de Gobierno, Élizabeth Borne, confirma su confianza en su mayoría relativa en la Asamblea Nacional (AN), confirma los principios de su política por venir: pleno empleo, restauración de las cuentas públicas, ecología, sanidad y orden público.
El futuro de la crisis del decretazo y la reforma del sistema nacional de pensiones queda hipotecada a la prolongación o lenta agonía de las huelgas y manifestaciones convocadas por los sindicatos.



