Al mismo tiempo, el presidente ruso, dando a entender que el momento para hablar de paz no es el propicio, dijo, en referencia al abastecimiento de armamentos a Ucrania por parte del Reino Unido, que «los planes para el suministro de proyectiles con uranio empobrecido a Kiev indican que Occidente decidió luchar contra la Federación Rusa hasta el último ucraniano, no con palabras, sino con hechos».
Según su alocución, «la Federación Rusa se verá obligada a responder al suministro de uranio empobrecido a Kiev, ya que eso significa que Occidente ha comenzado a utilizar armas con componente nuclear». Aunque de forma ciertamente paradójica, Putin aseguró que «Rusia y China se oponen firmemente a cualquier Estado o bloque que cause daños a los intereses de otros países». «En la mayoría de los asuntos internacionales, las posiciones de Moscú y Pekín son cercanas o coinciden», añadió.
El presidente chino, por su parte, en su intervención como colofón a la cumbre dijo que su país «se guía por los principios de la Carta de la ONU. Sobre la crisis en Ucrania, China mantiene una posición imparcial (…) defiende la paz y el diálogo para la resolución del conflicto en Ucrania». Lo cierto es que, salvo que hable con Zelenski y se mueva algo, ya que la postura de Rusia sigue inamovible, la mediación de Xi para poner fin a la guerra parece haber quedado en nada.
Al contrario, aparte de las denuncias de Putin sobre la presencia de uranio empobrecido en los proyectiles británicos y sus amenazas de una escalada nuclear, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, también echó leña al fuego señalando que «después de las declaraciones del Reino Unido sobre el envío de proyectiles provistos de uranio empobrecido a Ucrania, queda ya cada vez menos pasos para llegar a una colisión nuclear». Shoigú advirtió que Rusia «se verá obligada a considerar seriamente cómo responder» a Londres.
Zelenski anunció que invitó a China a hablar de su plan para detener el conflicto. «Le propusimos a China asociarse a la búsqueda de una fórmula de paz, a dialogar y esperamos respuesta», manifestó en rueda de prensa. «Pero hemos recibido solamente señales, nada concreto», agregó el presidente ucraniano.
La viceprimera ministra ucraniana, Irina Vereshuk, declaró al diario italiano 'Corriere della Sera' que Kiev «está esperando la confirmación para una conversación telefónica entre Xi Jinping y Volodímir Zelenski» de cara a la «reintegración» de los territorios de Ucrania ocupados por Rusia. El primer medio en asegurar que tal conversación podría tener lugar, una vez Xi hablara con Putin, fue el diario estadounidense 'The Wall Street Journal'.
En una visita del presidente chino a Moscú, dialogan sobre la propuesta que ha presentado Pekín, que no ha condenado hasta ahora la invasión y no se ha unido a las sanciones.
El lunes, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, alertó de que «el mundo no debe dejarse engañar por ningún movimiento táctico de Rusia, con el apoyo de China o cualquier otro país, para congelar la guerra» con arreglo a sus propios intereses. Y ayer vino a decir lo mismo el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, para quien «corresponde a Ucrania decidir cuáles son las condiciones aceptables para cualquier solución pacífica».
«Por lo tanto, China necesita comenzar a comprender la perspectiva de Ucrania y comprometerse directamente con el presidente Zelenski, si quiere tomarse en serio la paz», subrayó Stoltenberg. Según su visión, el plan chino incluye aspectos positivos, en concreto la necesidad de garantizar la seguridad nuclear, la protección de los civiles y la integridad territorial.
Respeto a la soberanía
Aunque, al mismo tiempo, el secretario general de la Alianza ha advertido que cualquier propuesta de alto el fuego que no respete la soberanía de Ucrania, es decir, que no contemple la retirada de las tropas rusas de las zonas ocupadas, «sólo será una forma de congelar la guerra y garantizar que Rusia pueda reconstituirse, reagruparse y volver a atacar».
En relación con los rumores sobre supuestas entregas de armas a Rusia por parte de China, Stoltenberg sostiene que no hay ninguna prueba de ello. «Pero hemos visto algunas señales de que ha habido una solicitud de Rusia y que este es un tema que se está considerando en Pekín (...) nuestro mensaje es que China no debe proporcionar ayuda letal a Rusia», subrayó el máximo dirigente de la OTAN.
Los presidentes de Rusia y China volvieron a exhibir sintonía y voluntad de cooperación. Enumeraron las abundantes áreas en las que se desarrollan su relaciones comerciales y de todo tipo: energética, agraria, transporte, aeroespacial, farmacéutica, deportiva, etcétera. Mostraron cifras astronómicas del aumento de sus intercambios. Firmaron dos declaraciones, una sobre la «profundización de las relaciones de asociación integral y cooperación estratégica en la nueva era que se avecina» y la otra sobre un plan para desarrollar «áreas clave de cooperación económica entre los dos países hasta 2030».
Xi se reunió también con el primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin, a quien ha invitado a visitar China. La misma invitación le ha hecho a Putin. En suma, según declararon los dos presidentes, las conversaciones que comenzaron el lunes y finalizaron ayer «discurrieron con éxito».
A juicio del presidente chino, las relaciones con Moscú «tienen un significado vital para el actual orden mundial». Según afirmó, «el volumen de negocios comercial entre Rusia y China aumentó en 10 años en un 116%». El encuentro acabó ayer con una cena de gala en el Palacio de las Facetas del Kremlin y hoy Xi dará por finalizado su viaje a Moscú.



