Viernes, 14 Junio 2024 01:50

Un G-7 con líderes en horas bajas (salvo Meloni) - Por Andrea Rizzi

 

Casi todos los mandatarios reunidos en la cumbre de Italia se hallan en situación de fragilidad política.

La reunión del G-7, el grupo de las principales economías avanzadas, exhibe este año con inusitada claridad el reto de la turbulencia política que sufren las democracias mientras los regímenes autoritarios impugnan el orden mundial liberal de forma cada vez más desafiante.

La mayoría de los líderes congregados en la cita en Puglia, región del sur de Italia, se hallan en una situación política extremadamente frágil, que impide una funcionalidad gubernamental eficaz y pragmática. Las mayores dificultades las atraviesan el presidente estadounidense, Joe Biden, el francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Scholz.

El primer ministro británico, Rishi Sunak, directamente no parece tener ninguna opción de seguir en el poder, según los sondeos. Casi la única excepción a esta debilidad general es la líder italiana, Giorgia Meloni, anfitriona de la cumbre.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, llegó a Italia en medio de vientos desfavorables. Encara una difícil ronda electoral, las legislativas convocadas tras el colapso de su partido y la gran afirmación de la ultraderecha en las europeas. El mandatario ya venía sufriendo una falta de mayoría absoluta en el Parlamento, y todo apunta a que en el resto de su mandato tendrá que presidir el país con unas cámaras prácticamente ingobernables que dificultarán la toma de decisiones.

Las elecciones europeas también han pasado factura al canciller alemán, Olaf Scholz, que ha recibido un duro varapalo —junto a sus socios de coalición— en las urnas. Ese revés agudiza las dificultades ejecutivas que ya padecía su Gobierno tripartito.

Fuera de la UE, el líder británico, Rishi Sunak, también afronta en breve unas elecciones generales en las que casi todos los sondeos vaticinan su derrota, tras años de turbulencias vinculadas con el Brexit y el advenimiento a primera línea de la política británica de un populismo sin complejos que ha precipitado el país a una evidente disfuncionalidad.

En Estados Unidos, su presidente, Joe Biden, sufre en la segunda parte de su mandato las constricciones de un Parlamento en el que la Cámara de Representantes está en manos de los republicanos, lo que ha frenado en seco la acción legislativa. Esa parálisis ha afectado a un paquete vital de ayuda a Ucrania que tardó muchos meses en aprobarse, con importantes consecuencias en el campo de batalla.

Por último, los líderes de Canadá y Japón —Justin Trudeau y Fumio Kishida— tampoco navegan en aguas tranquilas. El líder japonés tiene un porcentaje de aprobación entre la ciudadanía del 26%, según sondeos recientes.

 

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