Washington envió este viernes a Kiev un nuevo borrador para el acuerdo de los minerales, como se conoce al pacto que negocian ambos países y por el cual EE UU sería beneficiario del 50% de los ingresos de la explotación de los recursos naturales del Estado ucranio, además de las infraestructuras vinculadas a ello, como minas, puertos o líneas ferroviarias.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha confirmado que la nueva propuesta es “completamente diferente a la acordada previamente”. Lo peor para Kiev, según el borrador de la propuesta difundida en varios medios, es que Trump recupera la exigencia de que Ucrania devuelva a EE UU toda la ayuda facilitada desde el inicio de la invasión, en 2022, por su predecesor en la presidencia, Joe Biden. Esa ayuda, según el Gobierno ucranio y confirman organismos internacionales, ronda los 111.000 millones de euros.
Sea una casualidad o no, el documento estadounidense ha llegado al Consejo de Ministros de Ucrania justo un mes después de que se abortara la firma del acuerdo de cooperación económica que incluía la explotación conjunta de los minerales, petróleo y gas de Ucrania. La suscripción del tratado debía haberse llevado a cabo el 28 de febrero en la Casa Blanca pero fue suspendida tras la discusión que mantuvieron Trump y Zelenski ante los medios de comunicación en el Despacho Oval.
“No puedo aceptar algo que hipoteque a las próximas 10 generaciones de ucranios”, dijo Zelenski el 23 de febrero sobre la reclamación de su homólogo estadounidense de que el acuerdo de los minerales supusiera que Ucrania retorne medio billón de dólares (462.000 millones de euros), el dinero que, según Trump, ha dado EE UU al país invadido desde el inicio de la guerra. La cifra es casi cinco veces superior a toda la ayuda suministrada por Washington en estos tres años.
Dos días después, el 26 de febrero, Zelenski y Trump anunciaban que habían llegado a una entente en la que la reclamación del medio billón de dólares desaparecía. Ambos gobiernos acordaban crear un fondo común que gestionaría el 50% de los ingresos de los recursos naturales del Estado ucranio y que estaría controlado por EE UU.



