Lunes, 18 Agosto 2025 16:53

Tráfico de armas y crimen organizado: conversación con Gustavo Ferrari Wolfenson

El tráfico ilegal de armas desde Estados Unidos hacia México se ha convertido en uno de los motores de la violencia regional y un factor de tensión bilateral. La facilidad con la que fusiles de asalto y armas de alto calibre cruzan la frontera alimenta la capacidad de fuego de los carteles, agudiza la inseguridad y multiplica los desafíos institucionales.

En diálogo con Hoy24, Gustavo Ferrari Wolfenson, politólogo y comentarista con amplia experiencia en organismos internacionales de América Latina y África, radicado en México desde hace varias décadas, analiza los puntos ciegos de la estrategia binacional y explica cómo la corrupción, la debilidad institucional y el mercado negro de armas sostienen una espiral de violencia que trasciende fronteras.

Ferrari Wolfenson recuerda episodios emblemáticos como el fallido operativo de 2015 contra El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, y advierte sobre la magnitud del problema: “el 70 % de las armas ilegales en América Latina provienen de Estados Unidos”. Con mirada crítica, sostiene que la respuesta ha sido fragmentada e insuficiente, mientras la violencia se expande por rutas que atraviesan no solo México, sino buena parte de Centroamérica y el Caribe.

A continuación, la entrevista completa realizada por Clara Riveros.

Clara Riveros: El tráfico de armas desde Estados Unidos hacia México no es nuevo, tampoco lo son sus implicaciones, impacto y consecuencias. Es un tema que supone ingentes desafíos para las autoridades de ambos países. De ahí que se aborde reiterativamente en la prensa internacional, como hemos visto en meses recientes. Pero, incluso en los primeros días de agosto, un reportaje de investigación publicado en The Neue Zürcher Zeitung (NZZ) observa cómo este fenómeno incide en el fortalecimiento de los carteles y en las tensiones diplomáticas y comerciales de ambos países. ¿Cuál es su análisis a este respecto?

Gustavo Ferrari Wolfenson: Desde hace unos años la agenda Estados Unidos-México se concentra en tres temas fundamentales: narcotráfico, inmigrantes y fentanilo. Si bien se han hecho esfuerzos a través de la Iniciativa Mérida (hoy del Bicentenario) en establecer acuerdos y controles para detener y encontrar soluciones comunes a estos tres temas que afectan las relaciones, desgraciadamente han sido esfuerzos estériles.

Primero porque es un negocio altamente rentable; segundo porque México no cuenta con instituciones sólidas que garanticen la operatividad, sino todo lo contrario, fortalecen la corrupción y el debilitamiento de las propias instituciones; tercero porque la clase política ha encontrado en esa complicidad una forma de enriquecimiento llena de impunidad.

La administración Trump se ha puesto muy dura para encontrar soluciones al respecto. El gobierno de la presidenta Sheinbaum ha jugado el papel histórico de pretender defender la soberanía al tiempo que impulsa acciones conjuntas que fortalezcan el combate de los carteles. Las presiones arancelarias son una forma quizá coercitiva de que se tome en serio la lucha contra el narcotráfico y los carteles, pero el tráfico de armas no es el tema prioritario en la agenda de los dos países.

C.R.: Se estima que el tráfico ilegal de armas (fusiles de asalto, pistolas y armas de alto poder) desde Estados Unidos hacia México, en la última década, ha alcanzado niveles sin precedentes. Si bien estas son adquiridas legamente en Estados Unidos, la posesión de estas traspasa fronteras y, en muchos casos, terminan en poder de cárteles y narcos de América Latina, agravando la violencia en toda la región y especialmente en México. ¿Coincide con esta perspectiva y enfoque?

G.F.W.: Coincido plenamente. Sin embargo, aunque el debate sobre el tráfico de armas suele concentrarse siempre en la frontera norte la mayor parte del armamento que emplean los grupos criminales en la zona sur del país ingresan por la frontera sur. El armamento que abastece al mercado ilícito mexicano proviene de seis estados de la Unión a través de seis rutas de tráfico que atraviesan el país, divididas en dos fases: rutas de abastecimiento en Estados Unidos y rutas de tráfico interno en México.

Estas atraviesan 15 estados del país, entre ellos Baja California, Sonora, Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Veracruz y Chiapas, y en la mayoría de los casos se fusionan en Guadalajara o Veracruz, para luego dirigirse al sur. La cuarta, quinta y sexta ruta —provenientes de Missouri, Georgia y Florida— ingresan por Tamaulipas y conectan eventualmente con rutas hacia el sureste. Siendo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el punto clave de distribución de la zona sur.

Desde ahí, las armas se dirigen a cuatro puntos fronterizos del sureste mexicano: Balancán (Tabasco), Ciudad Cuauhtémoc, Tapachula y Ciudad Hidalgo (todos en Chiapas). También se ha notado en la frontera sur el papel del Ejército de Guatemala que viene desplegando vehículos blindados y tropas de élite para intensificar la vigilancia a lo largo de los casi mil kilómetros que separan a ese país de México. Este operativo, conocido como Cinturón de Fuego, se implementó desde el 2024 y ha sido fortalecido recientemente con el objetivo principal de combatir actividades del crimen organizado (el tráfico de armas, drogas y migrantes que cruzan el país con rumbo a Estados Unidos).

C.R.: El reportaje de NZZ documenta el operativo fallido acaecido en 2015 para capturar a alias “El Mencho”. Operativo en el que un helicóptero fue derribado, murieron nueve agentes del ejército mexicano y, además, uno de los fusiles usado en ese incidente, fue rastreado y se corroboró que fue adquirido en Oregón. Transcurridos diez años del operativo, el líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) continúa prófugo y comanda una organización de hasta 30.000 hombres cuyo armamento no solo es de última generación sino en gran parte proviene de Estados Unidos. Usted vive hace varias décadas en México y está al tanto de la situación de orden público y del clima de violencia en el país. ¿Qué recuerda de ese evento puntualmente y cuál fue el impacto y las medidas que se tomaron en su día tras el fracaso del operativo?

G.F.W.: Lo recuerdo muy puntualmente ya que en ese tiempo estaba cumpliendo funciones para el gobierno de México en una consultoría de fortalecimiento institucional frente a los grupos anárquicos, precisamente en Michoacán.

Quiero iniciar mencionando los orígenes del Mencho, quien se enfrenta en sus inicios a la Familia Michoacana y a los Mata Zetas, dos grupos delictivos que operaban precisamente en Michoacán. Cuando el gobierno federal toma la decisión de combatir estos grupos, se desplazan a la frontera de Michoacán-Jalisco operando desde esa zona y consolidando la posición y el crecimiento de la organización que se recrea bajo el nombre de Cartel Jalisco Nueva Generación.

El CJNG pasó de ser una pequeña banda criminal a uno de los principales grupos criminales de México en la actualidad. El Mencho se convirtió en uno de los criminales más buscados de México. Su ascenso o fama se debe en gran medida a una serie de factores, incluyendo muestras agresivas y sensacionalistas de violencia pública. Los ataques directos del CJNG contra las fuerzas de seguridad de México le valieron una reputación entre las autoridades como el «enemigo principal» del Estado y como criminal peligroso. Además, la caída de los antiguos jefes criminales de México despejó el camino para que el Mencho ganara visibilidad y estatus en el mundo de la ilegalidad.

Efectivamente, el 1 de mayo de 2015, fecha que recuerdo perfectamente, las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena), de Marina, la Policía Federal, la Procuraduría General de la República (PGR) y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) desplegaron un operativo para capturar a Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación. Pero algo salió mal. Los sicarios, quizá con la complacencia de la misma comunidad de Villa Purificación, territorio convertido en el centro de operaciones del cartel, se enteraron de la emboscada y organizaron la defensa de su jefe.

El gobierno mexicano nunca imaginó cómo terminaría la operación ya que uno de sus helicópteros, cargado de militares y policías federales fue derrumbado con el disparo de un misil antiaéreo RPG, Rocket Propelled Grenade, de fabricación rusa, dirigido en tierra por El Cebollo, uno de los hombres más cercanos al capo, que pegó en el rotor y tiró la aeronave. Sumado a ello, en 25 municipios aledaños, hubo bloqueos de carreteras, decenas de automóviles y autobuses fueron incendiados y miles de balas se dispararon. El Mencho logró huir del cerco gracias a su estrategia de seguridad, con varios anillos de sicarios armados y el apoyo (por convicción o miedo) de las comunidades donde se mueve. La operación había fracasado.

Este no es un simple cartel. Domina el mercado de drogas sintéticas en el occidente de México, cuenta con especialistas en ingeniería química para diseñar nuevas mezclas y drogas, controla el trasiego de precursores químicos desde el puerto de Manzanillo, Colima y, también, mantiene un fuerte cerco en las zonas mineras del sur de Jalisco. Es una de las organizaciones criminales con más riqueza, por los excedentes de la venta de drogas y de otras actividades delictivas, también porque cuenta con una estructura eficiente de lavado de dinero en la cual trabajan especialistas en finanzas, sin antecedentes criminales, algunos incluso de nacionalidad estadunidense. Todo ello le facilita los negocios.

Esa organización tiene presencia internacional gracias a sus redes que inciden en Estados Unidos, Chile, Colombia, Japón, Australia, España y se presume que también llega a países como Argentina, Canadá, Países Bajos, Ghana, Nigeria, Marruecos, Rusia, Medio Oriente, los Balcanes, China, Corea y Camboya. Un dato de color que también denota la cultura local y da cuenta de la trayectoria del narco es que ya tiene su “corrido”, este es un tipo de canción popular que narra la historia de personajes icónicos exaltando muchas veces la ilegalidad y el accionar criminal.

C.R.: Se observa que el contrabando de armas desde Estados Unidos incide directamente en la violencia e ilegalidad en toda la región y que el libre acceso a armamento en Estados Unidos tiene efectos de derrame en toda América Latina -incide en la violencia y en los homicidios de la región por la circulación de armas ilegales-. ¿Comparte usted el planteamiento de que la responsabilidad del control del flujo de armas hacia México recae hoy, más que nunca, en Estados Unidos aunque esa sea casi que una batalla perdida?

G.F.W.: Desde hace décadas, América Latina padece una epidemia de violencia, registrando las tasas de homicidios más altas a nivel mundial. Las armas de fuego han sido protagonistas en la expansión de este fenómeno. Los flujos provienen de diversos orígenes y circulan por rutas cada vez más complejas. Estados Unidos sigue siendo el principal proveedor. Sin embargo, en las últimas décadas surgieron otros focos relevantes como Israel, Turquía, China y varios países europeos. Estos actores han ganado peso en el comercio de armamento hacia América Latina.

El incremento de la violencia asociada a organizaciones criminales fue un factor clave en el aumento de los intercambios ilegales de armas. Aunque no hay cifras exactas sobre el volumen de dinero y la cantidad de armas traficadas, se estima que el 70 % provienen de Estados Unidos. Ese país alberga el mercado legal de armas de fuego más grande del mundo, con más de 400 millones de armas en manos civiles.

Por otra parte, el mercado negro de armas en Latinoamérica sigue siendo un fenómeno de gran magnitud. Se estima que la región alberga una cantidad alarmante de armas ilegales que circulan libremente. Muchas de estas armas provienen de excedentes militares, robos a arsenales oficiales o contrabando internacional. Organizaciones criminales, grupos insurgentes y pandillas se abastecen de este mercado, lo que contribuye significativamente a la violencia y la inestabilidad en la región.

La demanda por parte de bandas del crimen organizado ha crecido de forma sostenida en las últimas décadas. Ese aumento ha alimentado la espiral de violencia que impulsa los mercados criminales en la región. Muchas de esas armas se trafican ocultas en electrodomésticos hacia Canadá, México, el Caribe, Centroamérica y Sudamérica. También viajan en camiones con destino a México o por vía marítima, en contenedores de carga mezcladas con otros productos. La correlación entre el mercado ilegal de armas y el lavado de dinero en Latinoamérica es innegable. Estos dos problemas se alimentan mutuamente, exacerbando la inseguridad y la corrupción en la región.

En suma, diría que la lucha contra el tráfico ilícito de armas en América Latina requiere un enfoque integral que debe abarcar desde la mejora de las capacidades técnicas y de investigación, hasta el fortalecimiento de los sistemas de control de arsenales armamentísticos. La coordinación transnacional es clave, la cooperación entre distintos actores hoy es inexistente o el fenómeno es de tal magnitud que la cooperación para enfrentarlo se ha quedado corta y es claramente insuficiente.

? Nota de la redacción

Esta es la primera parte de la conversación con Gustavo Ferrari Wolfenson. La segunda entrega, titulada “Una estrategia de ‘golpeteo y retroceso’ para negociar: cooperación sí, invasión no”, se publicará próximamente en Hoy24.

Fuente: https://hoy24horas.com/america-latina/trafico-de-armas-y-crimen-organizado-conversacion-con-gustavo-ferrari-wolfenson/

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