Domingo, 12 Julio 2026 23:19

El dilema de Putin – Por Pablo Valentino

Los rusos están al borde del colapso. La frustración está dando paso a la ansiedad y la ira contra quienes ostentan el poder.

La guerra en Ucrania ya no es un eco lejano, sino que ha irrumpido en sus vidas con fuerza, manifestándose en la escasez crónica de combustible, los constantes cortes de internet, la desaparición de muchos productos de los estantes y el aumento vertiginoso de los precios, especialmente el de la legendaria patata, que ha subido un 4,5% en tan solo un mes. Ni siquiera el zar está en su mejor momento: Vladimir Putin se encuentra en su nivel de popularidad más bajo en cuatro años.

 

«¿Qué hacer?», preguntó su homónimo Lenin en una famosa obra. «¿Qué hacer?» es el mismo dilema al que se enfrenta el dictador ruso, tentado por una nueva escalada, pero consciente de que el precio humano y económico a pagar es alto, demasiado alto incluso para él y la estabilidad de su régimen.

Las señales que llegan desde Moscú son contradictorias. Según fuentes cercanas al Kremlin citadas por Reuters, el presidente ruso está bajo una intensa presión para reanudar las negociaciones con Kiev, pero se mantiene firme en su postura y, en cambio, está decidido a lanzar nuevas ofensivas en los próximos meses.

Según algunas fuentes, lo que reforzó su obstinación —o más bien lo enfureció— fueron los recientes ataques con drones ucranianos en territorio ruso contra plantas petroleras, depósitos y puertos de la Federación, que paralizaron gran parte de su capacidad de refinación. En respuesta, Rusia lanzó dos ataques masivos con drones y misiles contra Ucrania, especialmente contra su capital, causando decenas de víctimas civiles.

Según la agencia, una de las fuentes, una persona con contacto regular con el presidente ruso, afirmó que Putin rechazó recientemente la sugerencia de un grupo de asesores de aceptar una tregua de compromiso en la línea del frente actual, donde, como es sabido, las fuerzas de Moscú controlan parte, pero no la totalidad, del Donbás. Sin embargo, el líder del Kremlin sigue empeñado en conquistar toda la región oriental de Ucrania y, de hecho, está convencido de que esto sucederá muy pronto. Una operación para conquistar definitivamente el Donbás requeriría una nueva movilización, concretamente el inicio del servicio militar obligatorio, una medida políticamente impopular que Putin ha tratado de evitar desde el comienzo del conflicto.

Esta postura se ve reforzada por la declaración de ayer del portavoz presidencial Dmitry Peskov, quien afirmó que, si bien el objetivo de Putin sigue siendo una solución diplomática, Moscú busca, no obstante, ampliar la zona de amortiguación, una expresión que alude a su intención de avanzar en el Donbás, en respuesta a la escalada de Ucrania.

"Rusia está dispuesta a una solución pacífica, pero tiene capacidad suficiente para actuar de forma independiente y continuar la operación militar especial", añadió Peskov. En junio, Putin rechazó públicamente la oferta del presidente ucraniano Volodymyr Zelensky de una reunión para acordar una tregua.

Las señales de alerta del Kremlin se producen tras las declaraciones de Donald Trump a principios de esta semana, en vísperas de la cumbre de la OTAN celebrada el martes y el miércoles en Ankara. Trump, que había hablado por teléfono con Putin poco antes, afirmó que el líder ruso deseaba poner fin a la guerra y que la solución estaba "más cerca de lo que la gente piensa". Al margen de la cumbre turca, Trump también mantuvo una larga conversación en persona con Zelensky, con quien discutió "ideas para acercar la paz".

Según la información de inteligencia de Kiev, Putin está preparando una nueva escalada en Ucrania e incluso contempla la opción de un ataque limitado contra territorio de un país occidental, como una base de la OTAN en uno de los estados bálticos. Si bien esto parece descabellado, algunos analistas militares occidentales creen que tal escenario podría utilizarse para generar tensiones y, potencialmente, dividir a la Alianza en cuanto a su respuesta.

En otras palabras, pondría a prueba el compromiso, reiterado en el comunicado final de la cumbre de Ankara, de que un ataque contra un miembro es un ataque contra la OTAN en su conjunto, tal como establece el artículo 5 del Pacto Atlántico.

Fuente: www.corriere.it

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