El siguiente es un editorial que publicó The New York Times sobre el conflicto con los medios del presidente norteamericano, Donald Trump.
En dos ocasiones durante el primer mandato del presidente Trump, su gobierno intentó impedir que un periodista cuyo trabajo no era de su agrado informara desde la Casa Blanca. En ambas oportunidades, los jueces rechazaron las medidas por considerarlas inconstitucionales y restablecieron el acceso de los periodistas. Ahora, el gobierno está intentando hacer lo mismo, al prohibir el ingreso a la Casa Blanca a periodistas de CNN, MS NOW y Político porque habían publicado lo que el presidente calificó como “artículos deliberadamente negativos”.
La nueva prohibición es alarmante por dos motivos: continúa con el intento del presidente Trump de impedir el libre flujo de información en la sociedad estadounidense y demuestra, una vez más, su absoluto desprecio por la ley.
Durante su primer mandato, tribunales de primera instancia y una corte de apelaciones emitieron fallos claros que bloquearon precisamente la política que ahora ha vuelto a implementar. Aun así, ha seguido adelante, de manera similar a como él y sus asesores han infringido abiertamente la ley en múltiples ámbitos durante su segundo mandato.
El gobierno ignoró una orden para detener los aviones que transportaban deportados a El Salvador; violó casi 100 órdenes judiciales durante una ofensiva migratoria en Minnesota; inició una guerra contra Irán y confiscó fondos sin la aprobación del Congreso; utilizó el poder federal para enriquecer de manera indebida al propio Trump y a sus aliados; y mucho más.
Los fundadores de Estados Unidos fueron claros en que la libertad de prensa significaba la libertad de decir cosas que al gobierno no le gustaban. Como escribió James Madison, “solo a la prensa, con todos sus abusos, el mundo le debe todos los triunfos que la razón y la humanidad han obtenido sobre el error y la opresión”. La Carta de Derechos dedica parte de su primer artículo –la Primera Enmienda– a esta idea, al prohibir cualquier ley que restrinja “la libertad de expresión o de prensa”.
Los fallos contra las prohibiciones a los medios durante el primer mandato de Trump se basaron en gran medida en el debido proceso. Los jueces señalaron que una administración presidencial no estaba obligada a crear un cuerpo de prensa con un espacio permanente en la Casa Blanca. Pero, una vez que lo hacía, debía establecer un sistema justo mediante el cual los periodistas pudieran formar parte de ese grupo. La prohibición de periodistas por parte del gobierno era, en cambio, arbitraria. Los jueces anularon las prohibiciones sin siquiera tener que considerar los principios de la Primera Enmienda.
Aun así, esos principios son importantes en este caso. Si un presidente permitiera el acceso únicamente a los periodistas que son afines a su gobierno, el país sería más pobre por ello. El sistema de gobierno estadounidense ha perdurado durante más de 250 años, en parte, porque sus líderes no son autócratas capaces de censurar las críticas o monopolizar el flujo de información. Están sujetos a la opinión, el debate y la crítica.
La aparentemente arcana cuestión de qué organizaciones de medios tienen acceso a la Casa Blanca se inscribe en un patrón más amplio de los intentos de Trump por controlar a la prensa. Funcionarios de su gobierno registraron el domicilio de un periodista de The Washington Post y citaron a declarar a integrantes del equipo de The New York Times. Trump demandó a The Wall Street Journal y presionó a ABC News y Paramount para que le pagaran tributos. Su Comisión Federal de Comunicaciones ha abusado de sus facultades regulatorias en un intento por influir sobre la cobertura periodística.
Trump ha restringido la libertad de prensa de maneras que ningún otro presidente moderno había hecho. Si ahora logra castigar a CNN, MS NOW y Politico sin consecuencias, podrá amenazar de manera creíble a otras organizaciones de medios.
Trump es un maestro en manipular la atención pública, y es posible que haya arremetido contra las tres organizaciones para desviar la atención de los fracasos de su política –la guerra con Irán, los aranceles, la inflación y otros– que han definido este mandato. Aun así, los ataques contra la prensa merecen atención. Trump vuelve a elegir el “error y la opresión”, para usar la formulación de Madison, y rechaza la “razón y la humanidad”.
The New York Times
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/estados-unidos/trump-arremete-contra-los-medios-para-distraer-la-atencion-de-sus-fracasos-nid21092026/
N. de la R. de Notiar: Me recuerda a un loco conocido y, lamentablemente, muy cercano.

