Jueves, 23 Enero 2020 21:00

Netanyahu: "No habrá otro Holocausto"

 

"Hace 80 años, cuando el pueblo judío enfrentaba la destrucción, el mundo nos dio la espalda", recordó Netanyahu a los 40 líderes presentes.

Auschwitz es el símbolo de lo que puede pasar cuando el pueblo judío no tiene protección, algo que no se repetirá porque el pueblo judío tiene hoy "una voz, una tierra y un escudo'', afirmó ayer el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en el Foro Mundial del Holocausto.

"Hoy nuestra voz se escucha en la Casa Blanca y en el Kremlin, en los pasillos de la ONU, en el Congreso estadounidense y en múltiples capitales del mundo'', destacó.

El Quinto Foro Mundial del Holocausto honró la memoria de los asesinados en el campo de exterminio nazi, liberado hace 75 años, y cuyo recuerdo fue el eje central de una jornada histórica para Israel, que reunió a más de 40 líderes mundiales­

"Auschwitz es la destrucción y Jerusalén es la redención. Auschwitz es la esclavitud y Jerusalén la libertad. Auschwitz es la muerte y Jerusalén es la vida'', ilustró en referencia al 75 aniversario de la liberación del mayor campo de refugiados nazi.

"No habrá otra Shoá, no habrá otro Holocausto'', zanjó el mandatario israelí con la promesa de su "compromiso supremo''.

"Sin los aliados, a quienes estamos eternamente agradecidos, no habría sobrevivientes hoy", pero es preciso recordar que "hace 80 años, cuando el pueblo judío enfrentaba la destrucción, el mundo nos dio la espalda", agregó.­

DOS MIL AÑOS DE EXILIO

El presidente de Israel, Reuvél Rivlin, abrió la ceremonia de conmemoración y defendió que el Estado de Israel "no es una recompensa de la Shoá (Holocausto) sino que es la patria del pueblo judío. De allí vinimos y a ella regresamos después de 2000 años de exilio", aseguró sobre el Estado judío creado en 1948.

La histórica ceremonia comenzó con un vídeo en el que se alertó del aumento del antisemitismo y la necesidad de "recordar el pasado'' y, tras la intervención de los mandatarios israelíes, tomaron la palabra los líderes internacionales, el primero de ellos el presidente ruso, Vladimir Putin.

Putin, dijo que "este recuerdo es nuestra responsabilidad compartida para el pasado y el futuro. Debemos honrar a todas las víctimas de los nazis, incluyendo seis millones de judíos. Estos campos de la muerte los tenían no solo los nazis sino sus secuaces en varios países".­

Los rusos -observó- "pagaron el precio mayor, más que nadie: 27 millones de muertos. Este es el precio de la victoria".­

Putin, quien en la mañana recordó que el 40% de los judíos muertos en la Shoah eran "judíos soviéticos", subrayó que los crímenes cometidos por los nazis fueron "las páginas más horribles de la historia humana".­

EUROPA

El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, se presentó con la "carga histórica de la culpa" e hizo una fuerte autocrítica cuando describió recientes hechos de violencia contra judíos en su país, incluso mencionando explícitamente a la extrema derecha, que ha crecido en popularidad en Alemania en los últimos años.

Además, consideró que el antisemitismo "aparece bajo el disfraz de crítica a la política de Israel".

Su homólogo francés, Emmanuel Macrón, también se mostró alarmado porque "la oscura sombra del antisemitismo está renaciendo" y aprovechó para enviar un mensaje de unidad a Europa, que dijo "debe mantenerse unida, nunca olvidar y jamás dividirse. Esa es también nuestra lección y nuestro aprendizaje".­

SOBREVIVIENTES

El encendido de una antorcha de la memoria fue una de las pocas intervenciones de sobrevivientes en una ceremonia que tuvo como protagonistas a los líderes mundiales, despertando incluso molestia entre algunos de los cerca de 200.000 supervivientes del Holocausto que viven en Israel y no pudieron asistir al evento.

Las ofrendas florales de los mandatarios, como el rey de España, Felipe VI, y el presidente argentino, Alberto Fernandez, seguidas por una oración fúnebre judía, un minuto de silencio y el himno israelí (Hatikvá) dieron por finalizado el histórico evento.


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