Martes, 28 Enero 2020 21:00

Trump revela un plan de paz que autoriza la anexión por parte de Israel de asentamientos de Cisjordania

 

Según la oferta de la Casa Blanca, Jerusalén sería capital tanto del estado judío como del palestino. Un túnel unirá la franja de Gaza con el resto de terrenos bajo control de la nueva nación árabe.

Donald Trump ha ofrecido a los palestinos un estado notablemente reducido, cediendo buena parte del territorio que reclaman como propio, a cambio de una congelación de los asentamientos e inversiones multimillonarias para dinamizar su economía. Acompañado del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, con la parte palestina ausente, Trump ha defendido que esta es la única vía para alcanzar «coexistencia pacífica».

A las dos horas de que Trump haya anunciado el acuerdo -ya rechazado por los palestinos-, el portavoz del primer ministro Netanyahu ha tuiteado que este domingo Israel se anexionará formalmente todos los asentamientos.

El plan que ofrece Trump, en el que la Casa Blanca ha trabajado durante casi tres años, supone una consolidación del status quo actual: un estado palestino que pierde gran parte de las fronteras que quedaron tras la guerra de 1967, incluido el Valle del Jordán, y 15 enclaves de asentamientos judíos dentro de ese mismo territorio.

Según dijo Trump en el anuncio efectuado este martes en la Casa Blanca: «Los votantes no me eligieron para hacer cosas pequeñas. El camino para llegar a este momento ha sido largo y difícil».

Dice la propuesta difundida por la Casa Blanca que «se dobla el territorio que en la actualidad controlan los palestinos». Lo cierto es que se aumenta el territorio en que los palestinos tienen control civil y policial, pero el territorio logrado sería menor al de las fronteras resultantes tras la guerra de 1967, debido a la expansión de los asentamientos en Cisjordania.

Estos son los principales puntos de la oferta del plan:

Moratoria sobre asentamientos

Israel acepta la creación de un estado palestino soberano, cuyos ciudadanos tendrán los mismos derechos civiles que los israelíes. Según la Casa Blanca, los palestinos deben cumplir su deseo de «independencia, autogobierno y dignidad nacional». El plan asegura abiertamente que «ni israelíes ni palestinos serán evacuados de sus hogares». Si los palestinos aceptan, Israel aceptará una moratoria de cuatro años en la expansión de asentamientos.

Estado palestino desmilitarizado

El plan reconoce el derecho de Israel a defenderse, y por lo tanto el estado palestino será desmilitarizado, con Israel responsable por la seguridad de todo el territorio «al oeste del Jordán», es decir, de también del estado palestino. «A medida que pase el tiempo, los palestinos trabajarán con EE.UU. e Israel para asumir más responsabilidades de seguridad a medida que Israel las cede», dice el plan.

Dos capitales en Jerusalén

Se mantendrá el actual sistema de control dividido del Muro de las Lamentaciones y de la Explanada del Templo en la Ciudad Vieja de Jerusalén. El Rey de Jordania seguirá siendo, por tanto, custodio de los lugares sagrados para el islam en la capital israelí. Así la define el plan: «Jerusalén será la capital de Israel, como la capital del estado palestino será Al Quds (nombre en árabe de Jerusalén) conformada por la parte oriental de la ciudad».

Túnel entre Cisjordania y Gaza

Los israelíes ofrecerían a los palestinos infraestructuras para comercio, como acceso a los puertos mercantes de Ashdod y Haifa, creación de una zona hotelera en el Mar Muerto (hoy bajo ocupación militar) e inversiones agrícolas en el valle del río Jordán. En cuanto al transporte, la propuesta ofrece «enlace entre Cisjordania y Gaza», con un túnel de unos 50 kilómetros que podría incluir un tren de alta velocidad.

Retorno de refugiados

Sobre los refugiados palestinos, el planteamiento de EE.UU. es que vivan dentro del estado palestino, se integren en los países en los que residen o se muden a un tercer país con el apoyo de EE.UU.

Incentivos millonarios

El plan ofrece a los palestinos, si lo aceptan, inversiones de 50.000 millones de dólares para crear un millón de puestos de trabajo y doblar el PIB estimado de Cisjordania y Gaza combinadas.

En marzo se celebran en Israel las terceras elecciones en un año, ante la imposibilidad de formar gobierno tras las dos anteriores. El mismo día del anuncio, Netanyahu ha sido imputado por un delito de corrupción.

Es poco probable que los palestinos acepten los términos del acuerdo tal y como ha sido planteado. De hecho, el veterano negociador Saeb Erekat ha advertido de que una anexión de los asentamientos judíos en Cisjordania «conllevará la retirada de los acuerdos de Oslo», en referencia a las negociaciones de 1993 que iniciaron el proceso de paz y crearon una Autoridad Palestina, embrión de un futuro gobierno autónomo. «Así, se destruye la paz», añadió.

El líder de la Autoridad Palestina, el presidente Mahmud Abbas, ha convocado una reunión del comité ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina en Ramala.

Anexión de asentamientos el domingo

Dos horas estuvo la oferta de Donald Trump en pie. En cuanto salió de la Casa Blanca, acabada formalmente su visita, el primer ministro de Israel en funciones, Benjamín Netanyahu, anunció que el domingo comienza a tramitar la anexión de los asentamientos judíos en Cisjordania, algo que había prometido en las últimas elecciones, en las cuales no logró una mayoría suficiente para formar gobierno. En marzo se repiten por segunda vez los comicios.

Con su comitiva todavía en Washington, antes de irse al aeropuerto, el portavoz del primer ministro, Yonatan Urich, dijo en Twitter: «Soberanía sobre todos los asentamientos a partir del domingo». Unos minutos antes, desde Ramala, el presidente palestino, Mahmud Abbas, había rechazado la oferta de Trump por ser «un acuerdo entre secuaces», digno de acabar «en el basurero de la Historia».

Muerto lo que Trump llevaba tres años anunciando como «el acuerdo del siglo», «un trato como no ha habido otro», ahora los israelíes consideran que tienen vía libre para seguir con lo que llevan haciendo desde después de la guerra de 1967 y la invasión posterior de los territorios que entonces eran parte de Jordania: asentarse en Cisjordania, sobre todo en el valle del Jordán, tierra fértil para la agricultura y la ganadería.

Cierto es que el plan presentado ayer por Trump es una pálida sombra del acuerdo que Bill Clinton negoció en 2000 con Israel y ofreció sin éxito al líder de los palestinos, Yasir Arafat.

David Alandete

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