Donald Trump recibe este fin de semana en Florida al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y ambos compartirán este sábado una cena privada en el complejo vacacional de Mar-a-Lago, al que el mandatario estadounidense le gusta referirse como “la Casa Blanca del sur”.
Se trata de la primera reunión entre los dos líderes populistas de derechas desde que Trump descolocara a Bolsonaro con el anuncio, en diciembre del año pasado, de nuevos aranceles para el acero y el aluminio brasileños. El líder brasileño ha asegurado que Trump no cumplirá su amenaza, pero el estadounidense aún no la ha retirado formalmente.
Los dos mandatarios, según un comunicado de la Casa Blanca que no menciona los anunciados aranceles, “debatirán las oportunidades para construir un mundo más democrático, próspero y seguro”. Hablarán también, según el comunicado, de la crisis humana en Venezuela y de Oriente Próximo.
La crisis en Venezuela es una prioridad de la Administración Trump en Latinoamérica. Brasil ha venido alineándose con la estrategia de Washington de aislamiento total al régimen de Nicolás Maduro, y esta misma semana el Gobierno de Brasil ha ordenado retirar a todos sus diplomáticos destinados en Venezuela.
Para Bolsonaro, el viaje será una oportunidad de reunirse con empresarios en busca de inversiones que puedan ayudar a Brasil a corregir sus perspectivas económicas.
Las autoridades brasileñas reconocieron que el crecimiento económico se desaceleró hasta el 1,1% el año pasado (frente a un 1,3% en 2018 y 2017), y la amenaza de un frenazo global provocado por la crisis del coronavirus podría enturbiar aún más el horizonte de una economía que no acaba de recuperarse tras la grave recesión de 2015 y 2016.
La cena de este sábado es la primera cita en la agenda de cuatro días en Florida, que incluye una visita el domingo, en la ciudad de Doral, al Comando Sur de Estados Unidos, que coordina las operaciones militares en el Caribe, Centroamérica y Sudamérica. Bolsonaro tiene previsto firmar allí un “acuerdo de proyectos de investigación” para “compartir información en el desarrollo de nuevas capacidades de defensa”.
El lunes celebrará un encuentro con empresarios de ambos países, para exponer las oportunidades de negocio que ofrece Brasil, y el martes visitará en Jacksonville la planta del fabricante brasileño de aviones Embraer. El Gobierno brasileño ha informado de que el presidente Bolsonaro se reunirá con miembros de la comunidad brasileña de Florida, formada por unas 400.000 personas.
El encuentro entre los dos presidentes se produce un año después de que Trump recibiera a Bolsonaro en la Casa Blanca, donde exhibieron su buena sintonía. Ambos políticos comparten el mismo estilo de conservadurismo populista, y Bolsonaro basó su exitosa campaña de 2018 en la que llevó a Trump a la Casa Blanca en 2016.
El presidente brasileño no oculta la admiración por su homólogo estadounidense y hasta le gusta referirse a sí mismo como “el Trump del trópico”. Trump, por su parte, ha tenido elogios hacia las políticas de Bolsonaro y no se sumó a las críticas de muchos líderes occidentales por su gestión de los terribles incendios que arrasaron la región amazónica el año pasado.



