No habían pasado ni cinco minutos de su primer acto público en Madrid este miércoles cuando Javier Milei, presidente de Argentina, insultó gravemente al presidente del Gobierno de España.
Ante un auditorio de empresarios, políticos y académicos de la órbita de la derecha española, habló del “siniestro socialismo del siglo XXI” y puso como ejemplo del mismo al “impresentable dictador Pedro Sánchez”. Entre el público del Casino de Madrid se oyeron aplausos. Se volvieron a oír cuando dijo que “hay que sacar a los socialistas a patadas”.
El presidente argentino vuelve así a comportarse de una forma inaceptable en una visita a Madrid. Ya en 2024 descalificó a la esposa de Sánchez en un acto con Vox. En la estela de Donald Trump, Milei ha contaminado las instituciones argentinas con el mismo lenguaje soez con el que arengaba a sus fans en campaña.
Así es como se expresa ahora Argentina ante el mundo, para bochorno de buena parte de sus compatriotas. Pero la ofensa directa contra el presidente del Gobierno español, en suelo español, es injustificable. No es de extrañar que ni el Gobierno ni la Casa del Rey hayan querido recibir al jefe del Estado de un país que debería tener siempre un trato preferente.
Milei se define como “liberal libertario acérrimo” y en su peculiar ensaimada ideológica compara el Estado del bienestar con el absolutismo del siglo XVIII. Se refiere a la izquierda como “zurdos de mierda”. Se mueve en la órbita de la extrema derecha global unida por el anticomunismo. Pero incluso en ese ámbito, su zafiedad lo sitúa en una categoría aparte. Hace una semana, en el mismo foro, el delfín de la extrema derecha francesa, Jordan Bardella, pidió el voto para Vox y criticó al Gobierno español sin insultar a nadie.
Milei se retrata solo con estas astracanadas. Pero también obliga a su entorno a situarse. Es significativo que Alberto Núñez Feijóo no haya encontrado tiempo para reunirse con él. Como lo es que sí lo recibiera, por segunda vez, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien ha copiado partes de su discurso y de su estilo, y lo haya atendido Abascal por videollamada desde la furgoneta del líder de Vox.
En política es una señal de que no lo estás haciendo bien cuando el adversario te pide que le insultes más. Anticipando la incontinencia de Milei, el PSOE colgó una lona en su sede de Madrid con un nuevo lema de campaña: “Zurdos y orgullosos”. Sánchez, que en su día abrazó como un regalo político el insulto de ‘perro’, publicó un tuit en el que decía “sí, soy zurdo”.
Pero el rico anecdotario que deja cada día la vulgaridad de Milei no puede distraer del grave daño institucional que causa. Primero, a la jefatura del Estado de Argentina, representada ante el mundo por un charlatán sin autocontrol al que evitan los líderes mundiales. Y en este caso, con un insulto directo al jefe de Gobierno de España, un país unido a Argentina por siglos de historia común y cientos de miles de migrantes en ambos sentidos. La respuesta oficial fue un pertinente comunicado de Exteriores en el que expresaba la “más enérgica condena ante los insultos y calumnias” de Milei.
En ocasiones así, sigue siendo ejemplar la defensa que hizo José Luis Rodríguez Zapatero de José María Aznar ante los insultos de Hugo Chávez, otro líder que se amparaba en su excentricidad. Milei hace lo mismo. Esta vez, en suelo español y en campaña electoral. No debería ser difícil para los líderes políticos españoles, incluidos PP y Vox, defender las instituciones de un ataque indigno que no tiene nada que ver con las ideologías.
Fuente: https://elpais.com/opinion/2026-10-21/inaceptable-milei.html


