Argentina en el Mundo

El presidente argentino, Alberto Fernández, enfrenta críticas al comparar el número de muertes por la pandemia de COVID-19 con el Holocausto.

Son días intensos en la Argentina. El fiscal federal Diego Luciani está pidiendo 12 años de cárcel e inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos para la vicepresidenta de la República, Cristina Fernández de Kirchner, a quien acusa de liderar una asociación ilícita que cometió en perjuicio del Estado por millas de millones de pesos para engordar su fortuna personal. Y esa funcionaria —la política más determinante del país durante las últimas dos décadas— contragolpeó: acusó al fiscal de ser el mascarón de una ofensiva que agrupa a políticos, empresarios y medios de comunicación. 

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, llamó el lunes por la tarde por teléfono a Cristina Kirchner. La fiscalía había pedido minutos antes 12 años de cárcel e inhabilitación perpetua contra la vicepresidenta en una causa por corrupción. Fernández creyó entonces conveniente terminar con semanas de comunicaciones a través de terceros y le transmitió personalmente su solidaridad. 

El testimonio de una excolaboradora revela la trama de corrupción dentro del círculo de Milagro Sala, una dirigente cercana al peronismo.

Mientras el mundo lidia con el aumento de los precios, un recorrido por Argentina revela que los años de inflación pueden originar una economía muy extraña. 

La crisis económica en Argentina tiene su correlato en los incesantes cambios que ejecuta el gobierno del presidente Alberto Fernández. Este jueves por la tarde se anunció de manera oficial un nuevo cambio en la composición del gabinete. Por segunda vez en el mes de julio, el país sudamericano renueva su ministro de Economía y el cargo será ocupado ahora por el político Sergio Massa.

Aunque técnicamente parezca que en Argentina hay cambio de ministros, lo que ocurrió es algo distinto: el poder cambió de manos y comienza otra historia.

Sergio Massa es ambicioso y pragmático. Y quiere ser presidente. Solo así se explica que el jueves se haya aferrado a la brasa de la economía argentina. Lo intentó el 2 de julio pasado, cuando su nombre sonó como sucesor del ministro Martin Guzmán y fue vetado por la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Tuvo su segunda oportunidad este jueves, cuando quedó claro que el parche que supuso la designación de Silvina Batakis no alcanzó para aplacar la furia de los mercados contra el peso argentino.

Aunque los medios nacionales cubren como fenómenos diferentes los inminentes desabastecimientos, la suba del dólar y las manifestaciones, todo es parte del mismo problema: la crisis de un modelo estatista fallido. 

La vicepresidente argentina aseguró que la renuncia de Martín Guzmán como ministro de Economía, el fin de semana pasado, fue un acto de «irresponsabilidad política». 

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