La oferta caía (y cae) en un contexto dialéctico en donde se repite e insiste desde casi todos los sectores de la vida nacional que “hace falta un acuerdo”. Los periodistas más encumbrados y con mayor prestigio, los empresarios más conspicuos, los dirigentes políticos más representativos, los politólogos más relevantes, los sindicalistas y los intelectuales, los comentaristas de ocasión y hasta los epidemiólogos de moda, señalan que sin consensos básicos nada (pero nada) saldrá bien.
El documento no podría haber sido tan oportuno. A las estridencias se propone la conversación, al ruidaje el diálogo, a los conflictos armonías, a los disensos consensos. Agua en el desierto. Se esperaba un impacto sobre la opinión pública con disímiles repercusiones, algunas reflexiones, comentarios de aprobación o de descalificación, contrapropuestas y hasta denostaciones.
Nada de eso pasó. Mejor dicho: no pasó nada. ¡Nada! Silencio de radio.
¿Cómo es posible? ¿Será que sobrevaloramos todavía la importancia de la tapa del diario de mayor circulación en su día de mayores ventas? ¿Será que Infobae no cuenta con las millones de lecturas que dice tener?, ¿Faltó claridad en el mensaje?,
¿Será verdaderamente necesario un acuerdo?, ¿Estamos equivocados quienes creemos en la necesidad de consensos?, ¿La guerra cotiza mejor que la paz?.
Quizás se trate de un sofisticado homenaje al recién cumplido centenario de la Radio en la Argentina. En cuyo caso cabe recordar que la expresión “silencio de radio” surgió durante la Segunda Guerra Mundial como una estrategia para no alertar al enemigo.



