Jueves, 24 Septiembre 2020 01:25

Los senadores oficialistas rechazan las sesiones presenciales y se complica un acuerdo

"La mayoría no quiere desplazarse", reconoció el jefe oficialista José Mayans. Cambiemos sigue participando de las comisiones, pero desconoce los dictámenes. 

El jefe del bloque de Senadores José Mayans reveló que negocia con su colega de Cambiemos Luis Naidenoff para llegar a un acuerdo sobre el protocolo de sesiones remotas, pero no está cerca de lograrse porque en el Frente de Todos no aceptan sesiones presenciales ni siquiera en casos especiales.

"Cuando hablé con nuestro bloque, la gran mayoría tuvieron inconvenientes del desplazamiento. Pero estamos abiertos al diálogo y la presidenta de la Cámara también", señaló Mayans, durante un plenario de las comisiones de Comunicaciones y Presupuesto para dictaminar la ley de economía del conocimiento.

El tema se coló porque, como es habitual desde el lunes, cuando se inició la reunión los senadores de Cambiemos advirtieron que consideraban las actividades del Senado sujetas a la impugnación presentada este martes, en la que sostuvieron que sólo se puede habilitar una sesión remota con el apoyo de los dos tercios del recinto, imposible de alcanzar sin sus votos.

La decisión de presentar la impugnación la tomaron en una reunión de interbloque del viernes, después de desconectarse de la sesión de dos días antes, en la que Cristina Kirchner sometió a votación un decreto suyo para prorrogar por 60 días el protocolo para sesionar con modalidad remota.

Para ese entonces, los referentes del frente opositor aseguraban que no había habido diálogo y que se conformaban con una sesión semi presencial en el recinto de la Cámara de Diputados, con no más de la mitad de los 72 senadores. Hay espacio de sobra para mantener el distanciamiento social.

Mayans reveló que no hay acuerdo entre los suyos, que también se negaron en abril a ocupar 15 bancas por sesión. Sólo pueden entrar las autoridades de la Cámara y la pantalla led atraviesa el recinto, que de ese modo quedó virtualmente anulado.

"Estamos abiertos al diálogo de manera permanente. La visión nuestra es seguir trabajando y no paralizar el Congreso. Debemos seguir dialogando", aclaró Mayans.

Su segunda, Anabel Fernández Sagasti, pidió "poner delante de los intereses partidarios las funciones para las cuales los legisladores fueron elegidos. Espero que podamos seguir dialogando y que resolvamos estas diferencias en el pleno del Senado", destacó.

Admitió que su bloque no quiso sesiones semi presenciales como en Diputados porque estarían en desventaja los senadores que no pueden llegar. Los de Tierra del Fuego, por caso, no pueden llegar mientras no haya vuelos comerciales.

Uno de los que tiene que estar en cada sesión es Maurice Closs, por ser vicepresidente del Senado, y contó su experiencia. "Me tuve que hacer 6 o 7 hisopados, cada vez que volví tuve 14 días de aislamiento y mis hijos no pueden ir al jardín. No es una vida normal", describió.

"Hay un montón de argentinos que se exponen todos los días, como médicos, enfermeros y cajeras de supermercados. 72 senadores tranquilamente podemos hacer el esfuerzo. No quiero que se nos tome como si tuviéramos privilegios: mientras otros se exponen, nosotros no", le respondió el radical Juan Carlos Marino.

"No es así, porque esos trabajadores que se exponen no se desplazan por todo el país. Yo fui hace dos semanas y recién estoy cumpliendo la cuarentena. ¿No vamos a poder sesionar cada 20 días?. Se está mimetizando por un inconveniente que se generó en Diputados donde se armó un microclima de competencia que aquí no existía", respondió Carlos Caserio. 

"Cristina tiene que convocar a los presidentes de los bloques y llegar a un acuerdo. ¿Cómo no podemos llegar a un acuerdo si Diputados ya lo hizo?", se preguntó el radical Julio Martínez. Claro que en esa Cámara, sus pares ya pidieron sesiones presenciales para debatir el presupuesto y el impuesto a la riqueza, y de ese modo complicaron su rápida aprobación. Los senadores no quieren eso.

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