La frase se escucha una y otra vez cada vez que reina la expectativa de devaluación.
El problema se agudizó esta semana, con una brecha entre el dólar oficial mayorista y el paralelo que llegó al 150%.
Las Pymes sostienen que no reciben presupuestos para los insumos, o que se hacen operaciones “con factura abierta”, para completar después el precio en un punto acordado entre el momento de la orden y el de la entrega.
En otros casos, además, las firmas que tienen que reponer insumos en dólares optaron por no vender. Según explican en el sector privado, estas brechas impiden calcular el “costo de reposición”, es decir, a qué precio se podrá volver a comprar la mercadería.
Los bienes que se importan se pagan bajo el dólar oficial al que se accede a través del mercado único y libre de cambios, que se mantiene entorno a los $ 84 pero para el que el acceso es cada vez más limitado, según denuncian los importadores.



