En forma inusualmente exaltada, el ministro del Interior, Eduardo De Pedro, escribió en la red social Twitter contra Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli y la Policía de la Ciudad.
De Pedro era en ese momento el anfitrión de la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, de visita en la Casa Rosada.
No obstante, más allá de la sobreactuación de 'Wado', a cargo de los vínculos con gobernadores -pero también el personaje de un intento de puente con la Corte Suprema de Justicia de la Nación, aunque se desconoce si esa plataforma es para el uso de Alberto Fernández o de CFK-, ocurrió un hecho clave.
El presidente Alberto Fernández y CFK coincidieron en tiempo y espacio, pero tuvieron agendas diferentes dentro de la Casa Rosada. Alguno afirmará que se ignoraron mutuamente.
Fernández estaba con bríos, saltando de una selfie con asistentes a una advertencia megáfono en mano, siempre junto a su protegido Santiago Cafiero.
CFK eligió la compañía de De Pedro antes de ser evacuada por temor a los impresentables que pululaban por el Patio de las Palmeras en medio de un desorden general.
Así, la situación confirmó las elucubraciones y las informaciones acerca de que la relación entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner no atraviesa su momento más fervoroso.
Acerca de cómo evolucionará esa relación, tampoco hay precisiones pero sí abundan los comentarios.
No resultaría un hecho relevante si al presidente Fernández le acompañara el éxito en su gestión. Sin embargo, tal como lo explica el ex funcionario hoy analista Gustavo Marangoni, la gestión no es una virtud de la Administración en curso.
La debilidad de Fernández, a causa de la sucesión de errores, provoca las especulaciones ante circunstancias tal como ocurrieron en la Casa Rosada.
Es necesario recordar que todo esto sucede con la reforma de los dos tercios para elegir Procurador General, la despenalización del aborto y un acuerdo futuro con el FMI.



